El Pacto del Euro

Posted on 17 junio, 2011 por

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todos a rua

El Domingo vamos a salir a la calle para protestar contra el Pacto del Euro. Pero ¿de qué se trata? En los mentideros oficiales, se nos trata de convencer que esta nueva vuelta de tuerca es necesaria para salir de la crisis, que se empiece a crear empleo y que pase por fin esta pesadilla.

FALSO.

El Pacto del Euro es la versión descafeinada del Pacto por la Competitividad que la canciller Merkel quiso imponer a sus socios europeos en Marzo pasado y que será sometido a votación en el Parlamento Europeo el próximo día 23.

¿De qué se trata? Vamos a intentar explicarlo de forma sucinta y llana. Lo primero, es contextualizarlo. Existe una crisis de deuda, en la cual los países periféricos (PIIGS) han pedido prestado a la banca centroeuropea (alemana, francesa, holandesa…) para inflar sus burbujas especulativas. Ahora, sus gobiernos, principalmente los derechistas Sarkozy y Merkel, quieren asegurarse que esos bancos privados (BNP Paribas, Commertzbank, Deutsche Bank, ING, Intesa…) cobran lo que se les adeuda.

Cedo la palabra al catedrático de Estructura Económica Santiago Niño-Becerra, famoso por hablar claro y no dejarse llevar por circunloquios:

Recuerden: a ‘los mercados’ les importa un rábano lo que sucede dentro de España, lo que les importa es que España tenga la mayor cantidad de pasta posible para pagar la mayor parte de lo que debe. Cómo España consiga esa pasta a ‘los mercados’ les importa tres rábanos, lo que sí quieren asegurarse es que esa pasta va a estar en el cajón para cuando llegue el momento; y si España se gasta pasta en pensiones, o en el Inserso, o en arreglar carreteras, o en mejorar ferrocarriles, o en reducir las listas de espera de los hospitales, o en subsidios de paro, tendrá menos para pagar lo que debe.

[…]

¿y ahora?. ‘Ahora toca pagar lo que se debe, y no me explique historias’, dicen los acreedores. Y añaden: ‘A nosotros nos da igual que Uds. tengan unos saldos fiscales interregionales absurdos e ilógicos: las regiones que tienen la deuda más gorda son las más preocupantes; y nos da lo mismo que su población tenga carencias en ciertos servicios; y pasamos de que sobre población ocupada y de que tenga menos empleados públicos que otras economías; y nos la refanfinfla que si baja el gasto público su paro vaya a crecer más y que si sube los impuestos que gravan ‘la sal, los naipes y el pan’ su población se empobrezca más. Ud., nos debe pasta y nos la tiene que pagar, y si no nos la paga le enviaremos a unos muchachos con gabardinas y gafas de sol que le van a poner en todas las listas negras que existen y no va a poder ni sonarse. ¿Nos ha entendido?. A su ciudadanía explíquele lo que quiera, a nosotros que más nos da. Pero que quede claro: los negocios son los negocios, y nosotros les dejamos pasta y ahora tiene que devolverla’.

Efectivamente, el Pacto del Euro no tiene nada que ver con el crecimiento de la economía, de hecho la contracción fiscal deprimirá la economía, con el riesgo de caer de nuevo en recesión. Y muchísimo menos creará empleo, antes bien se trata de facilitar que las empresas puedan despedir a los trabajadores.

El Pacto del Euro es una medida coactiva, cuasi mafiosa, de la banca europea que, por medio de sus mamporreros, los políticos del sistema, amenaza a los ciudadanos con romperles las piernas si no pagan lo que les adeudan.

Es, además, un pacto de mínimos para el capital, y éste ya amenaza que no lo considera suficiente y querrá infligir más sufrimiento a la población europea para maximizar sus beneficios.

El Pacto del Euro es, pues, una imposición del capital internacional a la clase trabajadora. Y nuestros políticos van a firmar, EN NUESTRO NOMBRE, la carta de capitulación de los trabajadores frente al capital internacional, triunfante.

Ahora que están claras las motivaciones, vayamos a concretar los puntos.

¿De qué trata el Pacto del Euro? Bueno, nada más fácil que leer el original (siempre hay que dirigirse a las fuentes, si queremos hablar con rigor). En la página del Consejo Europeo está su traducción al castellano.

(Anexo I, pg.14-21)

Vayamos desgranando los epígrafes.

a) Impulso a la competitividad
Objetivo: reducción de los salarios.

Pareciera que no existe otra forma de mejorar la competitividad de las empresas que reducir los costes laborales. Antes bien, la literatura económica muestra que aquellas economías que se basan su competitividad en mano de obra barata son muy poco productivas (la productividad sueca es mucho mayor que la española, no a pesar de, sino precisamente por disfrutar los trabajadores de sueldos más altos y mayor cualificación).

Para lograr esa reducción de las rentas del trabajo (en beneficio de las rentas del capital) el Consejo Europeo (órgano con escasa legitimidad democrática) asume las eternas demandas de la patronal:

i) romper la negociación colectiva
Si los convenios colectivos no son vinculantes o se pueden descolgar las empresas de ellos, esto es sinónimo exacto de un abaratamiento de la mano de obra. Los trabajadores, unidos, logran mejores condiciones laborales que si se discuten a nivel de empresa. La interlocución a nivel personal es absurda, y lo que sucede, como todos sabemos, es una imposición de las condiciones por parte del empresario.

ii) desligar los salarios de la inflación
De esta forma, aún manteniéndolos nominalmente constantes, la inflación va erosionando el poder adquisitivo de los trabajadores, empobreciéndolos paulatinamente. Si la inflación es, pongamos por caso, de un 3%; si no se le revisa al trabajador su sueldo con arreglo a ésta el trabajador será, a fin de año, un 3% más pobre (y el empresario un 3% más rico, pues él sí que tiene libertad de transferir esa inflación a sus productos, mientras que los costes laborales permanecen constantes).

iii) ligar las subidas salariales a la productividad (en vez de a la inflación) o incluso a los resultados de la empresa (tal y como propone Telefónica)
No existe una definición académica de productividad, y en cualquier caso, la productividad no depende sólo del trabajador sino de cuestiones ajenas a él (herramientas, flujo de trabajo, gobernanza de la empresa…). Relacionarlo con los beneficios es absurdo: un trabajador no es un accionista. Si las empresas quieren ligar salarios a la cuenta de resultados, que se conviertan en cooperativas. Mientras tanto, ¿por qué el trabajador va a pagar el mal gobierno de las empresas? Cuando la cúpula de las empresas sigue repartiéndose millonarios bonus días antes de que se declarasen en quiebra ¿cómo moralmente se puede permitir hacer culpable de su situación a un trabajador?

iii) congelación de los salarios de los trabajadores públicos
No precisa explicación

iv) desregulación de mercados
Tampoco

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b) Impulso del empleo
Objetivo: abaratar el despido

El Consejo Europeo asume de nuevo otro de los mitos neoliberales: el paro existe debido a una disfuncionalidad del mercado laboral. En cuanto se subsane ésta, es decir, cuando se facilite al empresario despedir a los trabajadores, los empresarios contratarán más.

Bien, esto es meridianamente falso, como fácilmente se demuestra recurriendo a la historia más reciente. El gobierno español abarató el despido en la última Reforma Laboral (de una dureza que ni tan siquiera el ejecutivo de Aznar hubiera osado). Desde entonces, lejos de descender, el paro ha aumentado en 200.000 personas.

La evidencia muestra que los países donde más fácil es despedir, los anglosajones (USA, Inglaterra e Irlanda) es donde se han sufrido tasas de aumento de paro superiores. Sin embargo, en países en los que el puesto de trabajo está muy protegido, como en Alemania o los escandinavos, es donde han capeado la crisis con una menor afección sobre las tasas de desempleo. Como es lógico: pues facilitando el despido lo que se consigue es que haya más despidos, no menos.

El Consejo Europeo no tiene la inteligencia de reconocer que el desempleo no viene de una disfunción del mercado laboral, demasiado rígido, sino de una crisis de consumo y, probablemente, de un sobredimensionamiento de la capacidad productiva, hipertrofiada en los años salvajes de la burbuja. Es de cajón: el empresario no deja de contratar pensando en si será fácil o difícil despedir. El empresario no contrata porque no tiene carga de trabajo, no tiene pedidos, y no los tiene porque el consumo interno europeo está hundido, con familias endeudadas y aterrorizadas por el fantasma del desempleo y la pérdida de coberturas sociales.

Sólo la gran empresa (por ejemplo, las que forman el IBEX35), con intereses transnacionales y/o orientación exportadora, puede beneficiarse de acudir a otros mercados y, de hecho, siguen presentando récord en beneficios pese a la crisis. Por el contrario, la pequeña y mediana empresa, orientada en general al mercado interno europeo, languidece debido a las políticas recesivas que está imponiendo la UE, el BCE y el FMI para salvaguardar el supremo interés de las grandes corporaciones financieras.

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c) Incremento de la sostenibilidad de las finanzas públicas
Objetivo: reducción del gasto público

También en este punto la Comisión adopta, como de costumbre, el punto de vista de banqueros y multinacionales. No menciona, sin embargo, que la deuda rampante de los Estados es debida a una subfinanciación derivada de las políticas neoliberales, que exigían un recorte de las rentas del capital (ahora deberíamos acordarnos de ese “bajar los impuestos es de izquierdas” de Zapatero, antes de bajar la fiscalidad de las grandes fortunas). No es que gastemos mucho, es que recaudamos poco (y de forma muy injusta, pues los ricos muchas veces no pagan ni un duro).

i) reducción de las pensiones y/o aumento de la edad de jubilación
Esto no deja de ser, de nuevo, un nuevo mazazo a las rentas del trabajo, pues tales son las prestaciones sociales de jubilación.

ii) límite en el techo de gasto público
De tal forma que los Estados tienen que recurrir a la iniciativa privada para sortear este límite (como hemos visto en el caso de la Sanidad, con hospitales promovidos por consorcios público-privados que acaban siendo a medio plazo mucho más onerosos para las cuentas públicas).
Como dijimos en un principio, esta limitación está encaminada a que los Estados cumplan con sus compromisos de pago con las instituciones financieras, detrayendo recursos que antes iban dirigidos a los ciudadanos (la sanidad pública, la educación, las pensiones…son formas de redistribución de la renta).
Por poner un ejemplo: debido al chantaje del capitalismo internacional dirigido por las agencias calificadoras (S&P, Fitch y Moody’s, todas en mano de los mismos hedge funds que atacan la deuda soberana de los países periféricos) al Estado español le cuesta más caro financiarse. Esto, unido al incremento de la deuda debida al parón de la actividad económica, hace que en 2011 se dediquen 27.400M€ de los Presupuestos Generales del Estado al pago de la deuda, cuando en el 2008 esta partida sólo suponía 16.609M€. Los 11 mil millones de euros de diferencia salen de los recortes presupuestarios, desde sanidad o educación a inversiones públicas, lastrando nuestro crecimiento futuro.

No nos está sucediendo nada diferente de lo que sufrieron antes que nosotros otros países de Centro y Sudamérica, África y Ásia. El FMI, el BM y la OCDE llegan con sus recetas neoliberales de desregulación, privatizaciones y recorte del gasto social, que se han demostrado fallidas una y otra vez a lo largo de las décadas. Un médico que administra el mismo tratamiento a todos sus enfermos, y que va viendo cómo, uno tras otro, se le mueren, es un sádico perturbado y debiera ser encerrado antes de que cause más víctimas.

Su prioridad es que los prestamistas reciban el dinero adeudado, aunque eso signifique hundir a un país en la miseria más absoluta. Estamos asistiendo a la latinoamericanización de los países europeos.

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d) Refuerzo de la estabilidad financiera
Objetivo: distraer al personal

En esto se ha quedado la promesa de reformar el capitalismo que, hace poco más de un año, los líderes mundiales, aterrorizados, formulaban. Ahora que hemos salvado a los bancos con ingentes inyecciones de capital público (directamente, o indirectamente por medio de la “barra libre” de liquidez al 1% del BCE), que nadie espere que compartan sus beneficios con el lumpen.

La medida más concreta de este epígrafe es “Se efectuarán periódicamente pruebas rigurosas de resistencia bancaria, coordinadas a escala de la UE”.

Esas pruebas se efectuaron, los famosos stress test, a entidades financieras de toda Europa. Los tres grandes bancos irlandeses (Allied Irish Banks, Anglo Irish Bank y Bank of Ireland) pasaron esos stress test con nota, certificando que eran solventes incluso en el peor de los escenarios posibles.

Un mes después, los tres habían quebrado. Y, como el gobierno irlandés se empeñó en salvar a toda costa, no sólo las imposiciones, sino también las inversiones de los accionistas y bonistas, arrastró a toda la economía de la isla a las profundidades abisales, lastrada por el peso muerto de la banca privada. Tras cada nueva inyección de liquidez, que prometían que sería la última, se descubría que el agujero era aún mayor. De esa forma, socializando las pérdidas de las entidades privadas, avalando deuda privada con el respaldo del Estado, Irlanda ha pasado de ser el país con menor deuda pública de la zona euro, a encabezar la lista.

A Islandia le esperaba un futuro similar, pero sus ciudadanos cortaron amarras y dejaron que sus entidades privadas se hundieran ellas solas sin arrastrar a toda la isla en su caída.

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Recapitulando:

El Pacto del Euro no es otra cosa que las mismas propuestas que lleva queriendo imponer la patronal, enunciadas de forma lo suficientemente vaga para que cada Estado pueda infligir a sus ciudadanos el grado de sufrimiento que estime oportuno.

Pero ninguno de los Jefes de Estado y de Gobierno que acordaron esta atrocidad neoliberal fue elegido llevando estos principios como programa. Tampoco ninguno de los eurodiputados que lo tienen que refrendar asumió las rebajas de salarios, de pensiones, el aumento de la edad de jubilación o el recorte del gasto público como propias. Los ciudadanos votaron engañados, confiados en otras promesas, en otros principios. Pedir el voto para unas políticas y promover otras una vez que has ganado el escaño es un fraude democrático. Por lo tanto, la legitimidad del Parlamento Europeo para imponer estos recortes neoliberales es NULA.

Si quieren cambiar de opinión y proponer estos recortes, que presenten un referendo a la ciudadanía, y que decida. Eso sí que es Democracia. Si ni teniendo el control de todos los medios de comunicación y manipulación se atreven a proponer ese referendum, es que no tienen todas consigo que tal sea la voluntad de la ciudadanía europea.

Los bancos y fondos de inversión, si quieren hacer política, deberían presentarse bajo sus siglas a las elecciones (vote HSBC, UBS, BBVA, Blackrock…) en vez de camuflarse bajo las siglas de formaciones políticas. La derecha, como siempre, recurre a los trucos más viles para conquistar un poder político que no se corresponde con su respaldo social. Desde el carretaxe o el voto de fallecidos, hasta el fraude estadístico de un sistema electoral aberrante. Cuando no basta con estas mañas, recurre a la violencia económica, y las presas más débiles (Grecia, Irlanda, Portugal…) sufren el ataque de los tiburones de la especulación, hasta que sucumben y tienen que perder su soberanía en manos del FMI. Y si todo lo anterior falla, siempre queda el recurso a la violencia militar, como conocimos aquí en el 36, en Grecia (1967), en Chile (1973) o en Argentina en el (1976).

Pura Doctrina del Shock.

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Para saber más del Pacto del Euro:
Vicenç Navarro – Lucha de clases bajo otro nombre
Alberto Garzón – Contra el pacto del euro
Idem – La nueva amenaza neoliberal: “El pacto del euro”
Manuel Benicio – Qué es el pacto del euro y porqué se convoca el 19J
Álvaro Martínez – El pacto del euro y más allá
Comunicado aprobado por el grupo de Economía de Sol – Razones contra el Pacto del Euro

#SpanishRevolution – ¿Sabes en qué consiste el Pacto del Euro? Parte I, II y III

Este último vídeo, de ATTAC TV, lo incrusto por su especial interés:

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