19X: Contra o Pacto do Euro

Posted on 19 junio, 2011 por

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pacto del euro

Chegou o día.

Hoxe, 19 de Xuño, estades convocados para protestar contra a imposición á cidadanía das políticas neoliberáis por parte duns poderes económicos que non foron elixidos por ninguén e que só representan os seus propios intereses.

O “Pacto do Euro” non é máis que a enésima formulación dunhas políticas vellas que levan aplicando durante décadas o FMI e o BM a países que caeron na súa trampa de débeda, con invariables resultados: pobreza para os máis, meirandes rendas para os burgueses. Baixar salarios, recortar gastos sociais, tal é o programa do capitalismo, que non foi presentado a ningunha elección e quérenolo impor pola forza dos feitos consumados.

Para rexeitar que fagan coa nosa terra o que fixeron antes en Latinoamérica, África ou Asia, pregámosche que acudas a manifestación convocada para hoxe.

Na vila de Pontevedra, a marcha comenzará ás 20:00 dende o Concello.

O percorrido será o seguinte:
Praza de España – Bastida – Don Filiberto – Praza do Teucro – Princesa – Isabel II – Praza de Méndez Núñez – Padre Sarmiento – Cobián Roffignac – Benito Corbal – 12 de Novembro – Joaquín Costa – Juan Navarrete – Glorieta Compostela – Pelegrina – Michelena – Praza de España

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Para ilustrar os motivos da protesta, un extracto dun artigo escrito polo catedrático Juan Torres:

15-M: No hay democracia real sin democracia económica

“Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general”

(Artículo 128 de la Constitución española)

El movimiento del 15-M ha puesto sobre la mesa un debate que se ha querido hurtar a la ciudadanía española durante los últimos treinta años: el de la imperfecta democracia existente en nuestro país.

Miles de personas claman en nuestras calles para exigir democracia real porque entienden, con razón, que no se sienten representados por el régimen bipartidista de hecho que la ley electoral vigente instituyó, principalmente, con el objetivo de excluir a la izquierda menos colaboracionista del escenario político. Porque entienden que la democracia es incompatible con la presentación de docenas de imputados en las listas electorales, con la opacidad en la financiación de los partidos, con la falta de control del patrimonio de quienes dicen servir a los intereses públicos, empezando por el del Jefe del Estado, o con las vergonzosas imágenes de parlamentarios ausentes de sus escaños mientras otros hablan cansinamente al aire. Y también, porque creen, porque creemos, que tampoco se puede hablar de democracia cuando la propiedad de los medios de comunicación se concentra cada vez más en manos de grandes grupos financieros o incluso de fondos especulativos para evitar que se conviertan en espacios para el debate público y a la información objetiva.

Miles de personas reclaman, reclamamos, Democracia Real Ya porque cada vez sentimos más indignación cuando vemos que a quien llama el presidente del gobierno para tratar de hacer frente a la crisis no es a los ciudadanos y ciudadanas que han perdido sus viviendas, a los que están en paro o a los pequeños y medianos empresarios que crean el 90% del empleo existente, sino a los banqueros especuladores y a los directivos empresariales que más naturaleza y empleo destruyen y a quienes utilizan los paraísos fiscales para evadir sus responsabilidades con el Estado y, por tanto, con todos nosotros que sí pagamos impuestos. Y salimos a las calles porque estamos hartos de que se nos llame a votar cada cierto tiempo pero sin que nuestros votos sirvan luego para decidir las cuestiones más importantes que, sin embargo, resuelven a su antojo los poderes fácticos que no se presentan a las elecciones: los banqueros, los jerarcas de la Iglesia Católica, los dirigentes de la patronal y los grandes propietarios, o los dueños de los medios de comunicación más influyentes.

Reclamamos democracia porque creemos que no podemos hablar de que exista en España cuando tampoco la hay en una Europa que solo da preferencia a los mercados, que renuncia a ser algo más que un gran espacio de libertad financiera al servicio del capital y cuyos dirigentes se dejan dominar por los grupos de presión y poder dedicados a imponer las recetas neoliberales a los pueblos.

Reclamamos con razón Democracia Real Ya tratando de conseguir que los derechos políticos y la capacidad de decisión de todos los ciudadanos y ciudadanas sean exactamente los mismos, sin distinción. Pero, precisamente por eso, no debemos olvidar que será imposible que exista democracia real si no hay democracia económica, es decir si no se garantiza que todos los individuos, también sin distinción, disfruten de ingresos, medios y oportunidades suficientes para vivir y satisfacer con dignidad sus necesidades.

Las políticas económicas neoliberales que se vienen aplicando en los últimos treinta años constituyen de hecho una negación de la democracia porque generan unas condiciones de empleo y unos salarios tan bajos que condenan a millones de trabajadores y trabajadoras a la precariedad constante que les impiden vivir dignamente. Porque permiten que los bancos multipliquen sin límite la creación de deuda que esclaviza a familias y a pequeñas y medianas empresas. Porque han creado instituciones, como los bancos centrales independientes, que pueden mover palancas fundamentales de la vida económica de las que depende la distribución de la riqueza y el bienestar de la gente sin control alguno de los poderes representativos. Porque se han privatizado capital y empresas públicas a precios de saldo y sin debate social alguno sobre su conveniencia o ventajas; porque han restringido el gasto social privando a millones de personas de bienes colectivos de calidad para poner cada vez más servicios públicos en manos del negocio privado en contra de los deseos de la mayoría de la población, y porque han desarmado cada vez más a las instituciones públicas representativas cediendo su poder de decisión a los mercados y a grupos de presión para que así los grandes empresarios, los banqueros, los oligarcas del siglo XXI, impongan libremente su voluntad al resto de la sociedad. Y porque han aumentado escandalosamente la desigualdad, fortaleciendo el poder de las minorías más ricas y condenando al ostracismo cada vez a más millones de personas.

Y es fundamental tener en cuenta que si esta falta de democracia económica impide que se pueda hablar también de democracia política, la ausencia de ambas es la verdadera causa que ha dado lugar a las crisis que estamos viviendo, porque ha dejado sin control a las finanzas especulativas y a los banqueros que han cometido todo tipo de fraudes y engaños. Como, a otra escala, también es la causa de los grandes problemas económicos del mundo de nuestra época entre los que destaca la destrucción de nuestro medio natural, el hambre y la discriminación todavía sufren las mujeres y otros grupos de población como los inmigrantes.

Es completamente impensable, por lo tanto, que podamos resolverlos si no se avanza decisiva y realmente hacia la democracia económica. Y es una mentira gigantesca que se vaya a poder salir de la crisis, como dicen nuestros gobernantes, con reformas laborales y de las pensiones, con políticas de austeridad y con más privatizaciones que lo que hacen es agudizar los problemas que provocaron la crisis y limitar aún más la capacidad de decisión de la ciudadanía, es decir, la democracia.
[…]

Para seguir a ler o artigo.

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