Defender lo público es defender lo tuyo.

Posted on 15 septiembre, 2011 por

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Ya lo sabíamos… Se lo hemos oído comentar a nuestros abuelos y ellos a los suyos: “Poderoso caballero es Don Dinero”. Pues sí, tan poderoso que ha ido extendiendo su espíritu a todos los ámbitos en los que se mueve el ser humano. Se ha afianzado de tal forma que poco a poco ha ido relegando a segundos y terceros planos, ideas y valores que deberían ser guías en la conducta humana. Palabras como respeto, honradez, igualdad, etc, se han convertido en ideas poco atractivas cuando se comparan con aquello que podemos comprar con dinero.

¿Cómo se ha cocinado todo ésto? La receta es sencilla. Primero necesitamos un producto que vender, y por lo tanto alguien a quien “colocárselo”. La cuestión es que en ocasiones, el producto no es necesario, o incluso absolutamente inútil, y eso hace que la demanda no esté a la altura de las expectativas del vendedor. Pero no hay problema, hoy por hoy existe un amplísimo y muy eficaz sector que se encarga de engranar todos los mecanismos necesarios para generar todas aquellas necesidades que permitan incluir dicho producto en el mercado.

Esto ha sido así y pretenden que así siga siendo, el problema es que, como todo, las cosas tienen un principio y un final. Todo se agota y traído a lo que nos ocupa, los mercados también se saturan. Pero eso no es todo, además cada vez es más difícil encontrar un espacio donde ampliar mercado, así que nuestros queridos gobernantes, los que nos dirigen desde los parlamentos y los que lo hacen desde los parquets financieros, ha pensado que el siguiente paso es mercantilizar los servicios públicos.

En realidad no es algo nuevo, viene ocurriendo desde ya hace mucho tiempo. Todos aquellos servicios que las administraciones deben proporcionar y que derivan y subrogan a empresas privadas, lleva implícito un proceso privatizador. Bueno, quizás para según qué cosas, puede que nos parezca bien. Que los ayuntamientos externalicen los servicios de limpieza o que se contrate el mantenimiento del mobiliario urbano, es más que asumible.

Pero debemos tener en cuenta algo muy importante. En a cobertura de estas actividades desde un punto de vista contractual, ha de mantenerse una perfecta diferenciación entre los Servicios Públicos y los Servicios Sociales. Tendemos a confundir estos dos elementos fundamentales del mal llamado Estado de Bienestar. Los dos derivan de la idea común de que han de estar garantizados y gestionados por el Estado, pero su naturaleza es bien distinta. Todos estaremos de acuerdo en que no se puede comparar la exigencia de un eficaz servicio de transporte público (Servicios Públicos) con garantizar el derecho a un buen sistema educativo (Servicios Sociales), que tal y como expresa nuestra Constitución, ha de ser gratuita, obligatoria y universal. En definitiva, y sirviéndonos de los dos ejemplos citados, los derechos de los que emanan estos servicios, son distintos y fácilmente jerarquizables: unos son derechos ciudadanos, y los otros emanan – cito el nombre del Título I de la Constitución, que engloba los artículos 10 a 55, entre los que se encuentra el derecho a la educación“De los Derechos y deberes Fundamentales”.

Dicho ésto, ha comenzado la cuenta atrás para privatizar la sanidad. Se trata de una estrategia de los mercados que cuentan con la inestimable colaboración de los políticos, que como siempre están al servicio de sus intereses particulares y nunca a favor de las necesidades de los ciudadanos.

Siendo la sanidad española una de las mejor consideradas del mundo, (según Newsweek la tercera), pese a los bajos salarios, la poca inversión (se invierte más en I+D+I en defensa, que en salvaguardar el derecho a una vida digna, en sanidad) con los ataques que está sufriendo, como la trama de las listas de espera para provocar malestar entre los usuarios y así se acepte la privatización como solución, pretenden convencernos de que es insostenible. Sabemos que la privatización solo agravaría más estos problemas, pues en aquellos lugares donde ya se ha privatizado, el servicio empeora y su coste se eleva todavía más. Es cierto que la privatización mejorará la situación, pero no la de los ciudadanos, sino la de los grupos de poder, que es para quien trabaja desde hace un tiempo nuestro Gobierno.

Según el Gobierno, la sanidad no funciona bien y es insostenible, pues que la pongan a funcionar, ese es su trabajo, gestionar el país con todos sus servicios, para eso han elegido sus miembros y para eso le estamos pagando, para proteger los intereses de los ciudadanos y no los de los mercados.

Las medidas que proponen, haciéndose eco de las recomendaciones de la UE, no son garantía de nada. Está más que demostrado que los recortes sociales provocan el incremento de las desigualdades y un empeoramiento en las condiciones de vida de la gente.

Nuestros servicios públicos son producto de una larga lucha, no exenta de sacrificio, por parte de generaciones precedentes y si no ponemos freno de inmediato, vamos a ver como el acceso a una sanidad y a una educación de calidad se convertirán en un privilegio que sólo podrán disfrutar quien se lo pueda costear.

A veces puede dar la sensación de que hablamos de casos hipotéticos que acabarán por no afectarnos, pero no es así. Hablamos de cuestiones que se están poniendo en práctica muy cerca. La retirada del servicio de ambulancia nocturna en Marín o abandonar la ampliación del hospital de Montecelo en favor de la construcción de uno nuevo en Montecarrasco construido y gestionado por capital privado y con un coste 5 veces mayor, son ejemplos claros de que el problema lo tenemos a la vuelta de la esquina, y antes o después seremos víctima de él.

¡¡¡POLÍTICOS Y BANQUEROS SACAD VUESTRAS MANOS DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS!!!

NO DEJEMOS QUE LA EDUCACIÓN Y LA SANIDAD SE CONVIERTAN EN UN NEGOCIO

NO A LA PRIVATIZACIÓN DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS, NO A LOS RECORTES SOCIALES.

Fdo. Marcos Cal y Marcos Couzós.