El contrapoder de los indignados.

Posted on 13 octubre, 2011 por

7



Un par de semanas después del 15M, algunos medios de comunicación pronosticaban que los movimientos ciudadanos surgidos de forma espontánea, como el que nació en la plaza del Sol de Madrid, serían tan idealistas como efímeros.

Afortunadamente, acertaban en lo primero pero erraron en lo segundo. Cinco meses después, participaremos en una de las manifestaciones de carácter global, con más calado internacional de las últimas décadas. Más de cincuenta ciudades españolas – al rededor de seis cientas en todo el mundo – saldrán a la calle para exigir un cambio global: en los dos sentidos de la palabra, cambio completo y cambio en todas partes.

Parece que nuestro empeño en no desaparecer de la vida pública, pese al desinterés que muchos medios mostraron, bien por considerarnos irrelevantes, bien por acallarnos, va poco a poco teniendo sus frutos. A falta de dos días para el gran golpe de efecto, El Correo Gallego publica el siguiente artículo. No nos resistimos a compartirlo con vosotros, pues la repercusión mediática que continuamos teniendo, pese a todas las dificultades, es digna de orgullo y motivación:

 

El contrapoder de los indignados

Propone DURÃO BARROSO que los bancos no paguen dividendos ni bonus hasta su recapitalización y se desperezan los indignados ante la protesta global del próximo día 15. No hay una relación causa-efecto directa, es cierto, pero este movimiento ciudadano, que se extiende como reguero de pólvora, tiene mucho que ver con el endurecimiento de las exigencias a la gran banca desde las instituciones políticas y financieras de la Unión Europea. Los indignados, o sea, pueden apuntarse el tanto del fin de la inmoral y antiestética barra libre. Miles de ciudadanos, quizás millones, exigirán este sábado en más de seiscientas ciudades de todo el mundo -57 se han sumado en España, casi el 10% del total- que se ponga fin a la progresiva pérdida de sus derechos “a manos de los poderes financieros y la clase política”. El 15-M español y su emblema de la acampada en la Puerta del Sol están en el germen de una protesta que comenzó a fraguarse hace quince meses, y que cuenta con apoyos de personalidades de la talla del escritor José Luis Sampedro y del exdirector general de la Unesco Federico Mayor Zaragoza. Desde partidos e instituciones se trata a los indignados con pies de plomo porque temen un estallido social incontrolado e incontrolable, aunque en las últimas semanas ha ido creciendo el ruido mediático con consignas de acoso y derribo que han aprovechado tanto errores estratégicos del movimiento, cuanto la ausencia de soluciones en su argumentario. Lo que une a los indignados, aquí y en Washington, es que están convencidos de lo importante que es salir a la calle y gritarles a gobernantes, líderes políticos y sociales y, sobre todo, banqueros, que los ciudadanos no deben pagar esta crisis. Con esta idea-fuerza simple, pero con una capacidad de enganche descomunal, el 15-M se expande por el primer mundo y desde Obama hasta Zapatero o Rajoy, pasando por Trichet y la señora Merkel, todos los poderosos siguen con atención la evolución de un movimiento con alta capacidad de contagio. No sabemos si la protesta global de pasado mañana será un éxito, aunque todos los datos apuntan a que no acabará en fracaso, pero a estas alturas está claro ya que los indignados son un contrapoder al que hay que tener en cuenta y escapar de la tentación de demonizar. A ellos cabe pedirles que aprendan a transformar su fuerza en energía positiva para la sociedad. A los gobernantes, que sepan que el grito de los indignados es el de una parte importante de la ciudadanía. Que merece ser escuchada y respetada.

Opinión – La Quinta

El Correo Gallego – 13 de octubre de 2011.

 

Anuncios