Nuestra cavernícola e intransigente Derecha

Posted on 24 noviembre, 2011 por

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Hoy leo con interés, el artículo de Juan Torres López (Miembro de ATTAC entre muchas otras cosas) en su Blog, en el que analiza la difícil relación que puede tener Mariano Rajoy con la derecha sociológica que lo apoyó, y de la que forma parte. En su argumentación quedan reflejados los muchos tintes “cavernícolas” de la misma. A ella, muy modestamente, en mi conocimiento, me refiero en estas líneas:

El escenario que se abre después de la consecución de la mayoría absoluta por parte del Partido Popular, bajo mi punto de vista, no es nada halagüeño que se diga. La verdadera transición sociológica, la que nos pudiera dar la posibilidad de equipararnos a los países vanguardistas de Europa, está aún muy distante de hacerse realidad, si es que se hace, algún día. Esta última matización, que pueda parecer muy pesimista, es debida a la constatación evidente, muy visible, de una derecha  que sigue nutriéndose de un franquismo sociológico oculto, pero vivo y coleando. Puede parecer muy exagerado, pero 36 años después de la muerte del Dictador, los avances sociales, culturales y cívicos que se pudieron ir logrando, se ven frenados continuamente por una derecha sociológica “muy cavernosa“ que no deja de poner piedras en el buen camino. La derecha sociológica, muy pero que muy presente en nuestra sociedad, tiene una influencia funesta, sobre la deseable emancipación cultural e intelectual que tendría que “disfrutar” una buena parte de nuestra población. ¿Cuales son las artimañas que la derecha emplea para evitar el deseable escenario de una población culta, dinámica, atractiva en su dinamismo emancipador, cultural, profesional y cognitivo? Su catolicismo cultural, muy presente en muchos  sectores claves de nuestra sociedad. Una Iglesia trasnochada, tétrica en muchas de sus manifestaciones, siempre vigilante en  “que sus ovejas no descarríen”, dispuesta a echar freno para que la población no sepa demasiado, que se deje aconsejar de sus sabias buenas acciones, una Iglesia que no respeta el papel que la Constitución le asigna: respetar el Estado aconfesional.

Esta derecha, tiene extendida una fuerte red caciquil sobre muchas capas de nuestra sociedad, que hacen estar a ésta completamente anestesiada y hacerle participe en la aceptación de formas corruptas en la gestión pública y privada, una derecha que se opone siempre, como sistema, a toda Ley Educativa que propugne una formación que atisbe tintes progresistas; una derecha que ignora en las Comunidades Autónomas que gobierna, la Ley de Educación, especialmente en aquello relativo a la asignatura Educación para la Ciudadanía, una derecha que afirma (hay una frase de Rajoy “me quedó grabada para siempre): “¡La Memoria Histórica no interesa a nadie!”. Una derecha que sigue persiguiendo una Reforma Laboral “audaz y valiente”, que quiere descafeinar los convenios colectivos; una derecha que consigue dar “un golpe de estado”, saltándose al Gobierno de turno y presentándole al Rey un documento “quejoso” de la mala situación del país, tanto a nivel económico como político; una derecha dispuesta a tomarse “en plan asalto” la Sanidad , la educación y la Ley de la Dependencia  y “llevársela a mejor recaudo”, es decir, al sector privado; una derecha judicial que se quiere “liquidar” a un magistrado de la talla de Garzón, en fin, una derecha que no está por la labor de una España moderna, porque ¡caray! es su España, la que está en juego, la España de sus intereses personales.

No puedo dejar de recordar a donde llega la desvergüenza de esta derecha, cuando mintió y mintió con ocasión del 11-M, en aras de conseguir la victoria electoral, ¡y siguió mintiendo! cuando boicoteó todo lo que pudo la negociación con ETA, después de haberlo echa ella antes.

Sí, esta España, la de ellos sigue así, hay que echarlos, con una presión social ajustada a Derecho, pero fuerte y contundente, y nosotros a trabajar eficazmente en una España moderna, socialmente avanzada, en la que reine el civismo ético y el sentido común.

De acuerdo en que el mercado y la política ultraneoliberal global nos están “quemando”, pero si además de sufrir la avaricia de los mercados, tenemos esta “dinosáurica derecha extrema”, la historia se las trae. ¿No es digno de admirar la defensa de sus intereses cívicos por parte de los ciudadanos egipcios y tunecinos? ¿No les están dando resultados sus manifestaciones, su defensa de los derechos civiles y democráticos? ¿No están en camino de lograr una sociedad democrática? Hay que revitalizar la calle en su vertiente de la defensa de nuestros derechos cívicos, hay que trabajar en el deseo de una sociedad participativa, por una sociedad que se autovalore, que no esté anestesiada, infantilizada.

Apertas agarimosas.

Fdo. José Soutelo

Artículo “Los frentes de Mariano Rajoy” por Juan Torres López

 

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