Reemprender el vuelo

Posted on 11 enero, 2012 por

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Hay momentos en que uno quiere escribir y no encuentra la tecla emocional que lo dispare hacia un tema determinado. ¿Tiene que ser un tema en concreto? ¿Existen los asuntos determinados? ¿Existen las cosas concretas? ¡No! Si pudiéramos usar el microscopio de las ideas, veríamos nubes y nubes de todas las densidades con infinidad de matices, veríamos multitud de bacterias pululando por ahí. ¿Dónde está el cuerpo? ¿Dónde está la esencia de una idea? ¿dónde está el tema? Veríamos como cotidianamente en nuestra vivencias diarias, no estamos en el mundo real, ¿verdad que no? El mundo real, el visible, es una auténtica obra de arte inexplicable.

Vayamos a algo concreto, quiero escribir sobre el 15-M y éste asunto no es algo que se pueda concretar en cuatro líneas, es un todo inexplicable que estalló el 15 de mayo del pasado año y que parece evaporarse. Parece que se nos va de entre las manos, que no sabemos dirigirlo, que no somos capaces de aprehenderlo… Sí, sí, está bien escrito, aprehenderlo, es decir, cojerlo en el aire, intuirlo, olfatearlo de una manera sutil, indescriptible… pero, en cambio, sabemos que es “algo”, ¿un clima de ánimo y de esperanza social? ¡Eso, eso! ¡Y que le queremos mucho y nos hace sufrir lo suyo!

Leo hoy en el diario Público un estupendo artículo de opinión escrito por Amador Fernández Savater (por cierto, lo he “colgado” en mi cuenta de Facebook). Lleva por título ¿Cómo se organiza un Clima?”, donde el autor, a propósito del 15M, narrra lo que sigue a continuación:

El 15-M tiene mucho que ver con la alegría de estar juntos en una sociedad de competencia y sálvese quien pueda. Esa alegría podía palparse en las plazas, en el 15-O o en la cabalgata indignada. Pero sólo podemos estar juntos, compartiendo espacio y tiempo, en momentos excepcionales. ¿Cómo estamos juntos cuando no estamos juntos? ¿Cómo encontrarnos y sentirnos acompañados sin vernos las caras? Pensar la (auto) organización del clima pasa también por pensar los enlaces, las conexiones, los interfaces, la comunicación. Lo común circula y se construye también a partir de imágenes, narraciones y herramientas. Más comunes cuanto más abiertas, honestas y comprensibles sean. Abiertas, en el doble sentido de que den qué pensar (más que tratar de convencer) y sean reapropiables (se puedan replicar, modificar, adaptar, alterar libremente: sin propiedad). Honestas, porque no esconden la dudas, los desalientos, las contradicciones y los clarooscuros que son parte de la vida. Y comprensibles, es decir, directas y transparentes pero no banales, exigentes pero no cerradas, restringidas o reservadas a los expertos en tal jerga o saber, sino dirigidas a cualquiera”.

Lo dicho, les invito a leer este artículo, a seguir con este “clima” en nuestros huesos del alma y con nuestros microbios de Internet (enlaces, artículos, vídeos, grupos de reflexión, etc). Conservemos esta joya de clima social que llevamos dentro desde hace un tiempo y con muchísima paciencia vayamos consolidando poquito a poco, sin saber cómo pero avanzando, poco a poco dando pasos adelante. Es la gran tarea que tenemos para el 2012.

¡Ah! ¡Y Feliz Año!

http://blogs.publico.es/fueradelugar/1438/%C2%BFcomo-se-organiza-un-clima

Apertas agarimosas,

                                                                                                                                                                                                                                 José Cerdeira Soto.

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