Los desvalijadores de cajas

Posted on 1 febrero, 2012 por

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Cuando yo era niño oí que un vecino decía a mi padre que alguien le había desvalijado la caja hacía unos días. Como el vecino tenía un taller de carpintería, “desvalijado” me sonó a mí, ignorante de su verdadero significado, a dejar la caja rota por todos los lados, con gran estropicio y sin arreglo. No andaba descaminado.

En la foto de arriba tenemos a los dos máximos responsables de Caixa Nova y Caixa Galicia, respectivamente, flanqueando al Presidente de la Xunta de Galicia, que por su serena y complaciente actitud, no parece advertir lo que sus acompañantes estaban haciendo en las Cajas gallegas. Su mala gestión las ha llevado a ser intervenidas por el Banco de España, es decir, por el Estado, para evitar males mayores; sus compañeros de fechorías se repartieron -y ellos mismos- millones de euros sin ton ni son, sin razón alguna, sin justificación moral posible; solo por el hecho de que eran ellos mismos los que se asignaban las millonarias remuneraciones.

Estas remuneraciones no se las adjudicaban por trabajar, sino por dejar de hacerlo, es decir, por irse a vivir un exilio dorado a alguna isla paradisíaca (entiéndase esto en un sentido figurado: con los bolsillos bien llenos a costa de los sufridos ahorradores y de los inversores modestos). Algunos de estos últimos han perdido dinero como consecuciencia de la valoración a la baja que se ha hecho de los activos de Caixa Nova Galicia, que este rimbombante nombre le pusieron no hace poco para ahora convertirla en un banco.

Pero esto no pasaría de ser un triste episodio si no fuese porque es la moral dominante en nuestra sociedad, hecha al modo y manera de estos gerifaltes de las finanzas por llamarles de  alguna forma que a ellos agradará, pues más bien han parecido pájaros de mal agüero para muchos empleados que han perdido su trabajo, muchos confiados ahorradores y el despiste monumental -si no la complicidad- de las autoridades públicas.

Cuando durante muchos años estos señores -Gayoso y Méndez de apellidos- se codeaban con la flor y nata de la política regional e incluso nacional, con los líderes conservadores y socialistas, con los empresarios de toda laya, nadie advertía que estaban urdiendo un complot muy poco edificante: repartiéndose lo que había en la caja, desvalijándola, para llevarse su contenido entre ellos y sus acompañantes, algunos de los cuales son los que siguien en la fotografía de abajo. Vean como de nuevo se hacen acompañar de la máxima autoridad de Galicia en amigable piña.

Curavacas