LA POBREZA DEL RECORTE – Juan de Sola

Posted on 13 marzo, 2012 por

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recortes


El terrible escondite del cartel de cartón arrugado y escrito con una caligrafía irregular es una de las tantas consecuencias de un mal trato al Estado del Bienestar. Utilizar este envidiable sistema para medrar individualmente y acumular los máximos recursos económicos y materiales posibles, ¿no se sabe muy bien para qué?, es una epidemia sin terapia de choque conocida hasta la fecha.

Hacer un uso perverso de un modelo que garantiza necesidades tan básicas para el desarrollo como la sanidad, educación o servicios sociales no tiene una justificación posible en el mercado de la excusas… El hermoso criterio de humanizar una sociedad comienza a caminar hacia el abismo. Hacia ese lugar donde no se ve el final del precipicio.

Mientras en el pasado se sembraron los campos de ideas relacionadas con los derechos humanos, la igualdad de oportunidades o la justicia social, a día de hoy, la etiqueta colgada con el precio luce en cualquier distrito social. No se hace nada porque de inmediato sale con depurada entonación la palabra ‘recorte’.

Es una acepción lingüística que jamás tuvo una aplicación tan masiva. En las taquillas ya no se despachan más bonos para conjugar el verbo porque están agotados. Entre políticos, economistas y oportunistas el stock ha quedado desabastecido con tanta demanda. “Es uno de los atajos más rápidos para no tener que armar un argumento creíble”.

Detrás de esta palabra encontramos agazapados, muy acomodados, a los responsables de una crisis de ‘muchas cosas’: Valores, confianza, solidaridad, económica o social. Todas ellas están en cuestión desde hace varios años, y crecen en la misma proporción que lo hace la deficiencia de recursos en países desarrollados y en vías de desarrollo.

La manifestación de la pobreza presenta múltiples máscaras. Pero, sus secuelas afectan de una forma similar con independencia de la latitud, ámbito o cultura donde acabe siendo diagnosticada.  “Es como intentar acudir con originalidad a la fiesta de Halloween. Al final, uno/a cae en la cuenta que prima el color negro y una extraña forma de tributar a los difuntos”.

Puede ser más o menos lesiva en función del lugar donde se produzca. Si bien, queda claro que “ser pobre ‘tritura’ cualquier derecho como ser humano con pretensiones de desarrollar una vida en unas condiciones de dignidad, igualdad y justicia social”. Estrellarse con un muro compuesto por 1.000 millones de personas (Informe Mundial sobre Desastres 2011- Hambre y malnutrición) que sufren inanición, desnutrición infantil o la ausencia integral de recursos básicos y sanitarios hace el mismo daño que estamparse contra la estéril denuncia de los continuos recortes y especulación que lo provocan…

No es casual que, hasta hace unos años, la mención de la palabra ‘recorte’ pudiese tener incluso una connotación depurada y honesta que, a día de hoy, ha variado. Los cambios naturales y la evolución inherente del presente, con respecto al pasado,  en un arquetipo de transporte con destino final a la estación de la pobreza social.

Juan de Sola.