Es necesaria una buena imagen, por José Cerdeira Soto.

Posted on 27 marzo, 2012 por

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reforma


Me encanta escuchar y leer a Josep Ramoneda, escucharlo en la radio y leerlo en la prensa ya que me produce mucho sosiego y tranquilidad. Porque su letra y su voz entrna en mi cerebro con objetividad, transmite frescura, conocimiento real de las cosas,  hace ver el quid de la cuestión, y eso, todo cerebro lo agradece, porque le mantiene despierto y le ayuda a darse cuenta de que tiene que pensar por si mismo y ser él, es su salvación como persona con autoestima.
Busco en el Diario El País su firma, donde están ubicados sus articulos  y me dispongo a leer el más reciente, titulado: La buena imagen, del día 12 del presente mes. Os invito que me acompañeis en la interpretación y comprensión del articulo. Versa el contenido sobre la tremenda reforma laboral con que nos “ha obsequiado” el Gobierno de Rajoy a todos los trabajadores de este país, en el marco de una economía global especulativa europea de cuyos orígenes Ramoneda, señala: “La guerra económica mundial, declarada a finales de los años setenta, por el neoliberalismo tatcheriano y reaganiano, ha consistido en cortocircuitar a los órganos públicos ganándolos por velocidad, a partir del poder financiero. Esta descripción de la batalla que ha puesto en crisis al modelo europeo de posguerra es del filósofo Bernard Stiegler.”

Contextualizando, la reforma laboral en nuestro país, la derecha y la patronal alargaron las negociaciones con los sindicatos hasta que el PP llegó al Gobierno del Estado; claro está, la patronal sabía que Rajoy iba a hacer la reforma que ésta le pidiese. Dada esta situación, llegado Rajoy al poder en el mes de diciembre, “hizo el numerito” animando a sindicatos y empresarios para llegar a un acuerdo en Reyes, después “admitió” una pequeña prórroga. Todo muy pensado y programado para que fuera el Gobierno el que le pusiera el cascabel al gato.
Matiza Josep Ramoneda la postura en la que se encuentran los sindicatos quienes, desde mi punto de vista, sí se salvan del naufragio en el pulso al Gobierno. Tendrán que someterse a una revisión en profundidad de su verdadero papel, de lo que debe ser el verdadero sindicalismo, pues ya se separaron bastante de sus verdaderas coordenadas: la sospecha de privilegios, subvenciones no muy dignas y, a mayores, la irrupción no deseada de un ”cáncer de índole corporativista” en su interior. Añade Ramoneda al respecto: “Los sindicatos no pueden dejar sin respuesta una reforma laboral que atenta contra derechos protegidos por la Constitución española. El Gobierno argumenta con falsedades y especula con el miedo. Es falso decir que la reforma laboral coloca a España al nivel de los países europeos más avanzados. Ni hay un modelo laboral único en Europa (entre el modelo inglés y el francés o el alemán hay un abismo), ni en muchos países europeos, empezando por la vecina Francia, serían admisibles unos recortes en derechos que se imponen a los españoles, pero a otros no. No hay nada que demuestre que la reforma laboral es a medio plazo —a corto, ni el propio Gobierno se atreve a decirlo— generadora de empleo. Si una ley hace más fácil despedir, en primer lugar se usa para despedir. Y una persona, una vez despedida, está en el paro, y nada le garantiza salir de él.”


Lo triste en estes momentos, si profundizamos mínimamente, es que la derecha política y económica nos tiene a todos contra las cuerdas, despojados prácticamente de todos los derechos laborales (no creo exagerar, leamos detenidamente toda la letra de la reforma y “veremos lo que  se cierne sobre nuestras cabezas”). Esta antidemocrática y anticivilizada derecha ha sacado  la guadaña del miedo para asustar al personal. Continúa Ramoneda: “Para erosionar a los sindicatos, el Gobierno cuenta con la misma arma que está utilizando para legitimar su política de austeridad salvaje: el miedo. La gente está asustada porque no ve futuro y porque no ve alternativa. Así se explica que el 63% de los ciudadanos desaprueben la reforma y que el 67% discrepen de la huelga general porque no servirá para nada. Y aquí aparece la responsabilidad de la izquierda que ha dejado a la sociedad sin horizonte alternativo”.
Sólo una reacción arriesgada y valiente de la ciudadanía, apoyando la convocatoria de los sindicatos, -sí, sí, aunque sea “con la nariz tapada”- nos puede sacar de este tremendo y abismal precipicio. Todos los sectores de la sociedad tienen que decir ¡basta ya!. Los indignados, que somos todos, pero muchos españolitos siguen sin oxígeno cerebral, plantean una regañina a los sindicatos., pero pienso que es preferible dejarlo para mejor ocasión. Tenemos que estar en primera línea marcando el paso, la dirección, porque sabemos cual es el verdadero rumbo y  la “fosa séptica” en donde estamos instalados.
De todas formas no echo en saco roto tampoco esta última sabia matización de Josep Ramoneda: “Los sindicatos no tienen otra escapatoria que llevar la lucha contra la reforma laboral lo más lejos posible. Necesitan, eso sí, medir bien los tiempos y las fuerzas. En una sociedad asustada, el que se mueve es sospechoso. Y necesitan modular los instrumentos. No todo es huelga.”.

Nos hace falta a todos el espíritu de lucha para defender lo nuestro y al mismo tiempo….mucho control emocional, manejo de tiempos y control de impulsos, siendo esto último una apreciación personal mia.
Apertas agarimosas.

José Cerdeira Soto.