Diferentes sangres, mismas miserias. Por Xoán Leiro

Posted on 6 abril, 2012 por

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No toda sangre es del mismo color. Una es roja, otra muy roja y otra incolora. La roja suele primar en el deseo, la muy roja en el paroxismo y la incolora en la miseria.

Lo que ha pasado en Toulouse es una desgracia. Mueren inocentes.  Lo que pasa cada mes en Palestina es una desgracia. Mueren inocentes. Viven aterrorizados. Son dos sangres, diferente color, misma miseria: viven en guerra.

Sin embargo unos tienen el poder de la propaganda y otros no. Unos mandan y otros acatan. Se habla de sentimiento antisemita, pero no de sentimiento antiarábico. Se habla de fundamentalismo islamista, pero no de fundamentalismo sionista.

La réplica del dolor es constante en el terremoto de la injusticia. Esa es la tónica de Tierra Santa. Allí donde los sionistas cristianos creen que se desplegará la ira del Apocalipsis, allí donde creen los ultras de la religión que vendrá el Mesías.

¿Cuánta gente sabe que el gobierno de Ariel Sharon ha eliminado toda referencia de los libros de texto sobre la Nakba (éxodo palestino durante la colonización judía)?. ¿Cuántos conocen los miles de asesinatos cometidos impunemente por Israel y amparados por la Comunidad Internacional, especialmente EEUU y Reino Unido?. ¿Cuántos conocen el poder peligrosísimo del lobbby sionista conocido como AIPAC y que decide en la política exterior estadounidense?. ¿Cuántos saben que están presionando a Barak Hussein Obama, el flamante premio Nobel de la Paz, para lanzar una guerra contra Irán?. (No hay más que ver la foto del susodicho en la convención del AIPAC en este mes de marzo).

Desde 1949 EEUU ha enviado a Israel más de 100.000 millones de dólares en subvenciones y 10.000 en préstamos especiales, según publica en 2005 el periódico The Washington Post, además de los 5.500 millones de dólares recibidos en los últimos 20 años para adquirir armamento militar ( Aruri, Nasser, Dishonest Broker). A todo lo anterior debemos añadir los 21.000 millones de dólares en ayuda militar proporcionados a Israel por la Administración Bush y cuya senda vergonzosa quiere continuar Obama, en tiempos de crisis y desesperación, durante los próximos 10 años, con una inyección de 30.000 millones de dólares en ayudas militares al país judío. (Zunes, Stephen, “Obama and Israel´s Military: Still Arm-in-Arm”, Foreign Policy in Focus, 4 de marzo de 2009). Y mientras se unta de armamento al “gran” Israel y se configura y mantiene el terror, los palestinos pulen sus piedras para defenderse de los misiles judíos.

Desde mi punto de vista, lo acontecido en Toulouse tiene varias interpretaciones. Una primera es la rabia que alberga el pueblo musulmán y árabe alrededor del globo terráqueo. Una ira contenida durante medio siglo por los abusos de Israel, EEUU y Reino Unido en Oriente Próximo, por el expolio, saqueo y violación de los derechos humanos allá donde se esconda un reducto con petróleo o un estrecho necesario. Ahí tenemos Afganistán, Irak y probablemente en un futuro inmediato Irán.

Por otra parte, responde a la frustración del pueblo islámico por contener los deseos espurios de Israel en todo Oriente Medio. (Líbano, Jordania, Siria, Palestina, Egipto, Irán). Se equivocará quien piense que estamos ante desequilibrados mentales o ante personas sin ningún tipo de formación y entregadas, sin más, a la religión; aunque los medios de propaganda proisraelí así los presenten. Por lo contrario, y según explican los analistas, estamos en muchos casos ante individios de alta formación académica y entregados a la defensa del pueblo islámico, donde triunfan las tesis fundamentalistas y la doctrina de la Guerra Santa. Y quizás la cosa no haya hecho más que empezar. ¿Persecución antisemita?. ¿Persecución antiarábica?.

Invadir Irán es la perspectiva más irracional que pueden acometer tanto EEUU como Israel. Irracional y de proporciones inconmensurables. No se sabe qué consecuencias planetarias puede tener un ataque al país del Sha, pero de entrada un ascenso imparable del crudo, por las nubes en estos momentos, una escalada de violencia terrorista y quién sabe si un choque entre los intereses de Rusia y EEUU en el contexto de una crisis económica sin precedentes y que está barriendo la soberanía nacional de los estados miembros de la Unión Europea.

La supuesta amenaza de Israel se basa en el miedo israelí. Se basa en una hipótesis que no ha confirmado ni la CIA ni la Organización Internacional de la Energía Atómica, que no es otra que la posibilidad de Irán de poder fabricar bombas atómicas. Algo que a corto plazo ambos organismos ven inviable.

¿Aun en el caso de obtener dicha arma, ello implica que Irán lanzará un ataque atómico contra Israel?. Parece que no. Y aunque destruyan sus plantas de enriquecimiento de uranio no podrán destruir el conocimiento adquirido por los científicos iraníes, que ante una posible guerra huirían a países amigos donde podrían hacerse con armamento atómico y emprender una ola de atentados de consecuencias imprevisible. La humanidad se juega mucho en Oriente Próximo.

Ninguna violencia es justificable así como tampoco ninguna muerte civil. No lo es en Palestina, no lo es Siria y no lo es en Toulouse. El odio es una balsa que comparten hombres sin inteligencia. Y como defendía Aristóteles, el odio debe ser el camino para aprender.

Xoán Leiro

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