Llamamiento a todos los republicanos, por L. de Guereñu Polán

Posted on 21 abril, 2012 por

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Se me puede acusar de oportunista, pero aún a riesgo de ello quiero hacer un llamamiento a todos los republicanos españoles, pues están poco reconocidos, no salen a la luz como sería deseable y quizá no vean la posibilidad de que los valores republicanos se tengan en cuenta en España.

Además no tento la relevancia suficiente como para que mi “llamamiento” cause eco alguno, pero aún así lo hago: aunque sea por un sentimiento romántico, pero también por un compromiso ético y político que no creo vaya a abandonar nunca.

El Partido Socialista no debiera dejar el discurso republicano exclusivamente a otros partidos de izquierda; debiera (sin faltar a la lealtad constitucional) decir que la tradición del socialismo es republicana, que las dos repúblicas españolas fueron democráticas aunque poco eficaces para resolver los graves problemas que tenía España; que sobre todo en la II República los gobernantes y la ciudadanía demócrata se encontraron con una enconada oposición que no tuvo inconveniente en recurrir a las armas para acabar con toda libertad en nuestro país. La patronal, los banqueros, los financieros, los fascistas, muchos militares con poca formación y mucha bravuconería, algunos sectores de la clase media, la Iglesia católica (con algunas excepciones entre el clero bajo) estuvieron en contra de la II República. Pero no hicieron una oposición democrática, sino una oposición antipatriótica y vil.

Durante la Revolución Francesa ser republicano era sinónimo de patriota; mientras que el partidario de la monarquía era visto como alguien que estaba dispuesto a transigir con formas antiguas de despotismo y absolutismo. Fue la I República francesa la que llevó a cabo las reformas más democráticas en el vecino país; fue la II República francesa la que intentó avanzar hacia formas de participación obrera en el gobierno del Estado; fue la III Republica francesa la que modernizó Francia, aunque incurriese en los vicios de la época: el imperislismo y el armamentismo. En Italia, tras la segunda guerra mundial, se sometió a reféndum la forma de Estado: y la población votó mayoritariamente a favor de la república. En Portugal la dictadura salazarista no propició la vuelta a la monarquía, seguramente porque Salazar no estaba embrutecido como el general Franco y sabía que la forma republicana era más racional y moderna.

Ser republicano -creo yo- es ser radicalmente democrático, es querer que el Jefe del Estado sea un ciudadano elegido y no el miembro de una familia que arbitrariamente se reproduce en aquella alta magistratura sin racionalidad alguna. Es cierto que nuestra Constitución estableció en su día la forma de Estado monárquica (no estaban los tiempos para otra cosa, como luego se demostró), pero se puede ser leal a la Constitución y agrupar a los republicanos, intercambiar nuestros pensamientos, nuestras inquietudes y nuestros ideales. Ningún régimen es eterno, y una conciencia republicana entre los trabajadores, entre los intelectuales, entre los estudiantes, entre los sectores progresistas de la sociedad es necesaria. Más necesaria que nunca, diría yo.

L. de Guereñu Polán.