Escapar del balance, construir la república del 99%, por Guillermo Zapata

Posted on 2 mayo, 2012 por

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1.- Nunca tantos dedicaron tanto esfuerzos por minimizar, ridiculizar, emborronar, romper, criticar, aconsejar y, en definitiva, controlar, algo que, supuestamente, lleva muchos meses. El movimiento 15M cumple un año en apenas 15 días y los medios de comunicación, tertulianos, comentaristas, expertos de toda índole, etc. están escribiendo sus esquelas, trazando sus genealogías, clavando mariposas a las paredes y certificando estados de salud. La tentación es grande, ¡hagamos balance! ¡Identifiquemos sus éxitos y sus fracasos! Sobre todo, démosle un lugar y que se quede ahí, QUIETO.

2.- La fiebre del balance no está solo inserta en las cabezas del periodismo, también está aquí, en nuestras propias cabecitas. Un pequeño gran tic-tac de medir éxitos y fracasos. Tienes datos de sobra para elegir, así que puedes construir más o menos la película que quieras. Con una buena selección podrás convencerte tanto de que el 15M ha conseguido de todo, como de que no ha conseguido absolutamente nada. A tu gusto. En serio, como quieras. Lo que quieras. Todo depende de cómo midas tus espectativas, tus deseos, tus miedos y los proyectes sobre los datos.

Asi que, ¿por qué no dejar el balance para después? Para cuando no estemos viviendo la mayor crisis económica y la mayor crisis de representación desde hace por lo menos 35 años.

3.- Centrémonos en el ahora. Pensemos no tanto en lo que el movimiento ha conseguido en los últimos 12 meses, sino en todo lo que le falta por hacer, por ejemplo. Pensemos también en alguna perversa idea que se puede ir aferrando a nuestra cabeza.

Mi idea perversa favorita es la de que el 15M es un dispositivo terminado. Que se presenta ya en sociedad como un traje nuevo que solo espera a que la gente se lo ponga. Es un sujeto, un sujeto político que tiene unas instancias ya definidas. Pensar que eso es lo que el movimiento es impide pensar lo que el movimiento puede ser, o en lo que no es aún.

La frase “Somos el 99%” tiene, para mi, un sentido muy claro. No es suficiente. No somos suficientes. ¿Cómo hacemos para ser todos? ¿Cómo hacemos para estar todos? La idea del movimiento terminado es claramente insuficiente para abordar este problema. Si la respuesta del movimiento es “99%, éste es el traje que debes ponerte, apáñate como puedas” tendremos un problema.

Dispositivo inacabado, traje sin terminar, como el uniforme de Batman, que se adapta a cualquier superficie (o la Ballerina, ya puestos. Quizás sean del mismo material. Lo pensamos en otro momento). Movimiento. Esto es, que se mueve, cuyas fronteras no están definidas, que abraza lo nuevo, que muta.

4.- Siguiente problema del “ahora”. ¿Qué hacemos? He escrito en las últimas semanas dos textos sobre el movimiento. Uno que lo parece y otro que no lo parece. No tengo muchas ideas nuevas, así que voy a citar una parte de cada uno.

En el que lo parece comento con un amigo que las acciones del gobierno cada vez me resultan más parecidas a cómo me imagino los últimos coletazos de la Unión Soviética. Imagino a los detenidos de Barcelona como los últimos detenidos por cruzar el muro de Berlín. Imagino al Ministro de Interior como el viejo funcionario de un régimen moribundo. El signo, sin embargo, está cambiado. El fin del capitalismo no será un desmorone, sino una hiper-aceleración. Velocidad absurda. Cinética destructiva.

En el que no parece tengo la sensación de que estas tres formas son igualmente legítimas, razonables y problemáticas. ¿Es razonable y justo enfadarse? Sin duda. La lista de motivos es larguísima. ¿Es razonable confiar en que las cosas mañana irán mejor? Si, por supuesto, porque vivimos un contexto que se nos presenta como pasajero. ¿Es razonable creer en uno mismo? Hombre, ¿si no crees en ti mismo en quién demonios vas a creer?

Pero a la vez son paredes. Son límites infranqueables que se bloquean muy fácilmente. A la primera opción siempre se le va a poder decir “grita hasta quedarte ronco”, “expresa tus opiniones cuanto quieras”, “pero no hay dinero”. A la segunda siempre se le va a poder ir dando cuerda poco a poco porque está dispuesta a conformarse con la ilusión de un regreso a un tiempo mejor. Y la tercera siempre puedes pensar que si algo no va bien también es culpa tuya.

Quizás hay que elegir otros caminos con menos paredes.

Hay una sensación, que es que todo se va un poco a la mierda sin remedio. Hay otra sensación que es podemos hacer algo para evitarlo.

Hace unos días, Amador Savater propuso algo interesante. Empezar a vivir como si ya hubiéramos ganado. Lo llamó La República del 99%.

Ahora, imaginemos que eso es lo que vamos a hacer. Vamos a vivir como si hubiéramos ganado. Vamos a hacer como si. Como si no pagáramos el metro porque no podemos pagarlo. Como si no pagáramos la hipoteca, porque no podemos pagarla. Como si no tuviéramos empleo, porque no tenemos empleo. Como si tuviéramos mucha riqueza a nuestro alrededor, porque la tenemos. Vamos a imaginar ese lugar del 99%, esa vida. Y vamos a empezar a vivirla. Y ahí, habrá dificultades, límites, escaseces impuestas, miedos, etc. Bien. Ahí, en esa intersección entre el “hacer como” y el “no se puede” inventaremos la estructura necesaria para que se pueda.

Así me imagino yo el segundo año del movimiento 15M. El año en que hicimos la estructura colectiva que permitía vivir como si hubiéramos ganado. Y ganar. Para todo el mundo. Con todo el mundo.

Guillermo Zapata

Fuente: blogs.publico.es