MANIFIESTO 12M-15M PONTEVEDRA

Posted on 12 mayo, 2012 por

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Hoy hace casi un año del 15 de Mayo, el día en que miles de personas  decidimos unirnos y tomar las calles para gritar a quienes gobiernan que ya estamos hartos de que estén al servicio de las entidades financieras, los mercados y la banca. Hartos de que pretendan engañarnos con falsos programas electorales que mantengan falsas promesas. Hartos de la impunidad con que incumplen sus compromisos sin ningún tipo de vergüenza.

Un año después, siguen sin querer entender el mensaje. En sólo 100 días, el nuevo Gobierno ha traicionado punto por punto las buenas palabras con que engatusó al electorado y ha redoblado las políticas de restricción y austeridad iniciadas por el gobierno anterior, imponiendo nuevas medidas antisociales como el abaratamiento del despido y la destrucción de los derechos laborales, la privatización y los recortes en sanidad y educación, la precarización de la investigación. Para más INRI, el nuevo poder ejecutivo busca con ahínco la criminalización de la protesta social de quienes exigimos nuestro derecho Constitucional a manifestarnos contra unas políticas descaradamente injustas e injustificables.

El efecto de dinamitar todos estos pilares fundamentales para una sociedad de progreso y equilibrada es exactamente el opuesto al que predican. Estas medidas han sido justificadas por la necesidad de hacer frente a la crisis, sin embargo, el desempleo no ha parado de aumentar. El 35’9% de los hogares  afirma no tener capacidad para afrontar gastos imprevistos, el 21’8% de la población se encuentra por debajo del umbral de la pobreza, y el 26’1% llega a fin de mes con grandes dificultades. Desde arriba nos acusan de haber vivido por encima de nuestras posibilidades pero las deudas de las familias españolas no están vinculadas al consumo de productos de lujo, sino al gasto por cubrir necesidades elementales como la vivienda, la alimentación, los gastos farmacéuticos y la educación.

Mientras, la declaración de amnistía fiscal para las grandes fortunas, el repago farmacéutico y sanitario, la eliminación de servicios de asistencia básicos para las personas dependientes, el aumento de las tasas universitarias y la reducción de becas, significan la reducción del aporte del Estado a los gastos sociales, es decir, se ha destinado nuestros impuestos del sostenimiento del bienestar social al pago de la Deuda Soberana, que no es otra cosa que pagar a la Banca su endeudamiento ocasionado por la especulación descontrolada.

No aceptamos pagar una crisis causada por los grandes intereses. No aceptamos más sonrisas hipócritas de quienes dicen querer lo mejor para nosotros desde sus poltronas cargadas de privilegios autoconcedidos.

Poner coto a los paraísos fiscales, al fraude de las grandes empresas, a la especulación de la banca internacional… es cuestión de voluntad política. Crear una banca pública que sí permita financiar a pequeños empresarios y familias es cuestión de voluntad política. Frenar la dramática oleada de desahucios, acabar con el circo del precio del dinero, es cuestión de voluntad política. Sabemos que la igualdad, la educación de calidad, la cobertura sanitaria universal y la participación ciudadana en la toma de decisiones, son imprescindibles para una sociedad saludable. No estamos dispuestos a renunciar a ellas.

Hoy debemos luchar para que la indignación colectiva no se transforme en ira destructora, sino que debemos lograr canalizarla de forma constructiva y transformarla en escudos de protección mutua contra la avalancha de tijeretazos a nuestros derechos y dignidad. Para transformarla en estrategias que nos permitan detener definitivamente la brutal ofensiva neoliberal y avanzar en el camino de un mundo más justo y humano. El Estado de Derecho y los Derechos Humanos nos respaldan. Tenemos derecho a manifestarnos y reunirnos de forma pacífica. No van a conseguir amedrentarnos.

A los gobiernos que fuerzan políticas antisociales no les gustan las protestas ciudadanas. Saben que somos los únicos que podemos poner coto a sus desmanes. Saben que la legitimidad en la que se escudan no es verdadera. Son los números quien lo demuestran: por ejemplo, de 37 millones de electores solo 11 votaron al actual partido de gobierno. Pero eso, aunque injusto, no es lo que les resta legitimidad. Es el resultado de una ley electoral que no nos gusta. Lo que torna ilegítimas sus acciones es que millones de ciudadanos les votaron  cuando decían que no iban a tocar las pensiones, ni la sanidad, ni la educación ni subir los impuestos. Los gobiernos no pueden tener un cheque en blanco durante cuatro años para gobernar de espaldas al pueblo eso, no es democracia. Nos preguntamos, si legislar contra los intereses de los ciudadanos, a sabiendas de que beneficiamos los intereses de unos pocos y perjudican al 99% se considera constitucional y si esto no es enjuiciable según el código penal.

Pero no nos hemos quedado callados. Desde Túnez a la Plaza Tahrir, desde Madrid a Reijkiavik, desde Nueva York a Bruselas, los pueblos del mundo se han alzado, en la Primavera Árabe, en la dignidad islandesa, en la indignación del 15M o la Ocupación de Wall Street. Todos unidos hemos denunciado el estado actual del mundo. Nuestro esfuerzo ha servido para decir basta ya a escala mundial, y comenzar a forzar cambios, aún nacientes pero en los que debemos seguir avanzando.

Es por ello, que nosotros, mujeres y hombres, habitantes de este planeta, hemos decidido libre y fraternalmente hacer oír nuestra voz otra vez este 12 de Mayo en todo el mundo, para denunciar el estado actual de nuestro planeta, y exigir la aplicación de otras políticas distintas, destinadas al fomento y promoción del bien común.

Denunciamos que la actual distribución de los recursos económicos es tal que sólo una minoría muy exigua escapa de la pobreza o la precariedad. Las generaciones futuras están condenadas a recibir una herencia envenenada debido a los riesgos medioambientales provocados por muy pocos para su beneficio. Los sistemas políticos democráticos, allí dónde los hay, han sido vaciados de sentido casi en su totalidad, poniéndolos al servicio de los mismos que sólo están interesados en aumentar el beneficio para sus corporaciones o instituciones financieras, sin importar el destino del planeta o de sus habitantes.

También denunciamos que la actual crisis no es un accidente natural. Ha sido provocada por la avaricia de los mismos que han llevado al mundo hasta esta situación. Con la ayuda de una ciencia económica que ha perdido su sentido original de gestión del bien común, para convertirse en ideología al servicio del poder financiero, pretenden imponer medidas que asfixian aún más a miles de millones de personas, sin pedirles permiso, tan sólo argumentando que no hay otra solución posible.

Pero también, aquí y ahora, hemos vuelto. Hemos despertado y ya no sólo para quejarnos. Ahora apuntamos a los verdaderos causantes de la crisis, a sus políticas y a sus mentiras disfrazadas de vacía retórica. Y proponemos alternativas a sus políticas, que permitan remediar la actual situación y avanzar hacia un mundo más democrático, dónde reinen los valores de la libertad, la igualdad, y la fraternidad. Un mundo donde cada hombre o mujer tenga garantizado el derecho a la libre búsqueda de la felicidad, personal y colectiva.

Por todo esto, por todo lo que esta primavera global representa; seguimos en pie, autoorganizados y tejiendo una red de apoyo mutuo cada vez más fuerte. Todos estáis invitados a formar parte, a aportar vuestros conocimientos y capacidades, por poco que creáis que puede ser. Durante este año el 15M en general e Indígnate Pontevedra en particular, ha desarrollado una red social ciudadana que se extiende por cada ciudad en forma de asambleas y grupos de trabajo, en la que se lleva a cabo una labor desinteresada de información y formación, con el objetivo de generar un nuevo modelo de vida y de consumo, basado en la solidaridad y el respeto mutuo. Durante todo este año se han desarrollado infinidad de charlas informativas, debates y asambleas con una periodicidad semanal. Nos dimos cita en un total de 7 manifestaciones y otras tantas concentraciones durante el último año, hemos organizado el Mitin real, Pontevedra pregunta durante la campaña electoral, hemos reunido más de 1000 firmas sólo en Pontevedra exigiendo la reforma de la Constitución por una democracia directa, también nos sumamos a la campaña de recogida de firmas para exigir que se investigue la gestión de NCG, publicitamos todas las acciones a través de las redes sociales y de nuestro blog, alcanzando un nivel de difusión que cualquier partido político ansiaría, hemos creado el periódico Indignado, participamos activamente en todas las plataformas activas de nuestra ciudad como un agente social más, en suma, la presencia en Pontevedra del 15M ha sido una constante, pues entendemos que construir, comenzando por nosotros mismos, un cambio global de mentalidad y de quehacer, es el trabajo más importante que realizamos las personas participantes en las asambleas y grupos de trabajo del 15M, más allá de cualquier imagen mediática.

Bajo el monumento a los Héroes de Pontesampaio nos reunimos hace un año y aquí, en esta plaza, seguiremos, tal y como dijo el referente de las conquistas sociales, Nelson Mandela: “No es valiente aquel que no tiene miedo, sino aquel que sabe conquistarlo”. Por eso estamos aquí,  porque queremos y exigimos un futuro digno, porque como altavoz del pueblo, queremos reivindicar nuestras legítimas demandas sociales, como locomotora del progreso social, apostando por una banca pública, una vivienda digna y una economía más humana.

Por todo esto, exigimos:

Que la economía debe estar al servicio del bienestar general y del sostén y cuidado del medio ambiente, no del beneficio privado. El trabajo además debe de ser valorado y recompensado por su utilidad social, no por su productividad comercial o financiera.

  • Que  debe haber un acceso libre y universal a la salud y a la educación pública mediante las políticas adecuadas para ello, rechazando frontalmente la privatización de la gestión de los servicios públicos, y el uso de estos servicios esenciales para el lucro privado.
  • Que todo ser humano debe tener acceso a una renta adecuada para su sustento, por lo que pedimos trabajo para todos o, en su defecto, renta básica universal adecuada a los ingresos locales.
  • La soberanía alimentaria debe ser promovida mediante una agricultura sostenible, como instrumento de seguridad alimentaria para todos. Esto debe incluir una moratoria indefinida en la producción y comercialización de transgénicos, y la reducción inmediata del uso de agroquímicos.
  • Exigimos políticas que entiendan que el cambio de modelo de vida será ecológico o no será. Estas políticas deben partir de una base simple: no puede malograrse el equilibrio de los ecosistemas por simple afán de lucro. De hecho, esto debe estar perseguido en todo el mundo como delito medioambiental, con onerosas penas para los culpables.

Para alcanzar estos objetivos, consideramos que la economía debe de ser gestionada democráticamente, a nivel regional y global, arrebatando el control de las variables fundamentales de la misma a las instituciones financieras, transnacionales, y sus lobbies. Para ello pedimos:

  • Control y regulación de la especulación financiera, mediante la abolición de los paraísos fiscales, un Impuesto a las transacciones Financieras (ITF), y la reforma democrática del FMI y el BM, y del Comité de Basilea para regulación bancaria,  cuyo mandato a partir de ahora debe ser el fomentar un desarrollo económico basado en la toma de decisiones democrática.
  • Reformas del sistema de comercio mundial, evitando el dumping salarial y comercial entre países, mediante una reforma o completa reestructuración de la Organización Mundial del Comercio.
  • Recuperación del control democrático de los bienes comunes, entendiendo como tal todos aquellos recursos naturales e instituciones económicas fundamentales para el buen ejercicio económico. Esto es: el agua, la energía, el aire, las telecomunicaciones y el sistema financiero y monetario. En todos estos casos, sus gestores deben de ser responsables ante la ciudadanía, y velar sólo por sus intereses, no por los de una exigua minoría de capitalistas financieros.
  • Una fiscalidad regional y local que atienda al principio de solidaridad. Quién más tiene debe contribuir más al pago de los servicios destinados al bienestar colectivo. Debe además limitarse el ingreso máximo, y regularse el mínimo, en cada país, como medida efectiva para reducir la escandalosa brecha social en nuestras sociedades, y sus perniciosos efectos sociales, políticos y económicos.
  • No más dinero para rescatar a los bancos. Exigimos una auditoría social de las deudas contraídas por los países, y no pagar la deuda ilegítima contraída con las instituciones financieras.
  • Fin absoluta de las políticas de austeridad fiscal, que sólo benefician a una minoría y causan gran sufrimiento a la mayoría.

Además, consideramos que los sistemas políticos deben ser plenamente democráticos. Reclamamos por tanto la completa democratizaciónn de las instituciones internacionales, eliminando el poder de veto de unos pocos poderes. Queremos un sistema político que represente la variedad y diversidad de nuestras sociedades.  Por eso, pedimos:

  • Plena democratización de las instituciones internacionales, eliminando la capacidad de veto de unas pocas potencias.
  • Todas las decisiones que atañen a toda la Humanidad deben ser tomadas en foros democráticos, como una asamblea participativa y directa en las NU, y no en clubes de países ricos como el G20 o G8.
  • A nivel regional, pedimos la implementación de las instituciones democráticas para el desarrollo de una democracia lo más participativa posible, incluyendo el desarrollo de formas de democracia directa no representativa a nivel local.
  • Los sistemas electorales deben ser lo más justos y representativos posible, evitando sesgos que destruyen el principio de proporcionalidad.
  • Exigimos democracia en empresas y corporaciones. Los trabajadores, independientemente de su nivel salarial o género, deben tener poder real de decisión en las compañías y corporaciones en las que trabajan. Queremos promover las empresas cooperativas como ejemplos auténticos de democracia económica.
  • Pedimos la democratización en el acceso y gestión de los medios de comunicación. Estos deben servir a la educación de la ciudadanía, no a la creación de un consenso artificial alrededor de las políticas equivocadas
  • Tolerancia cero a la corrupción política y económica. Debemos detener la influencia desmedida de los grandes negocios en la política, que es una de las mayores amenazas en la actualidad para la democracia.
  • Exigimos la plena libertad de expresión, reunión y manifestación, así como el cese de los intentos por censurar Internet.
  • También pedimos el respeto absoluto de la privacidad en Internet. Compañías y gobiernos no deben hacer uso impropio de los datos personales en Internet.
  • Entendemos que el gasto militar es contraproducente con una sociedad políticamente avanzada, por lo que pedimos su reducción al mínimo imprescindible.
  • Las minorías étnicas, culturales, sociales y sexuales deben ver plenamente reconocidos sus derechos civiles, políticos y económicos.

Para garantizar estos derechos, la Declaración Universal de los Derechos Humanos debe ser implementada y cumplida, y la necesidad de implementar instituciones destinadas a velar por su cumplimiento y penalizar a los infractores, como un Tribunal Global para juzgar crímenes sociales, económicos y medioambientales perpetrados por países, gobiernos, corporaciones o individuos. La justicia, para ser realmente equitativa, debe ser para todos. De igual manera, animamos a reflejar esta peticiones, y todas aquellas democráticamente expresadas, en las constituciones nacionales, que deben ser reformadas o creadas de nuevo para el efecto.

  Por la primavera de los pueblos!!

Por la democracia y la justicia social a nivel global!!

NO SOMOS MERCANCÍA EN MANOS DE POLÍTICOS Y BANQUEROS

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