Los derechos ajenos y el respeto dentro y fuera de Internet, por Marcial Cortegoso

Posted on 12 julio, 2012 por

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No me gusta el fútbol, he jugado en mi infancia, pues todos mis amigos jugaban, y era un modo de divertirse y sociabilizarse y desde luego aprendí algunas cosas con el deporte. Me gusta de vez en cuando dar patadas a un balón con los amigos y me lo paso en grande. No desprecio a la gente que g…usta del fútbol, ni la menoscabo. Conozco mucha gente aficionada al fútbol, comprometida, coherente y muy inteligente, como hay verdaderos burros. Pero al igual que en otros ámbitos de la vida conozco personas a las que no les gusta el fútbol, que gustan de la cultura y caminan con el culo tan apretado que ni una aguja les cabe. Creo que todo el mundo merece respeto en sus aficiones y en su vida mientras no invada ni traspase la libertad de los demás. Es muy difícil que alguien te siga si no muestras respeto, que puedas crear conciencia si no eres tolerante.

España va mal, por supuesto, y desde luego tardará mucho en mejorar, y la mayoría de los políticos son unos impresentables, pero nada vamos a arreglar, ni nada vamos a cambiar echando la culpa a los demás, esperando que los demás muestren un grado de compromiso como el que podemos tener algunos, ¿y qué?, es lo que uno hace y no lo que espera que los demás hagan, pero mientras miremos lo que hace el vecino, o pretendamos que haga lo mismo que hacemos nosotros, estaremos en el mismo lugar siempre. No considero más comprometida a una persona que se pasa todo el día poniendo enlaces y compartiendo a cada rato en Internet, como si no hubiese más vida, para obtener un par de “me gusta” y un comentario a aquel que o bien no usa internet o lo usa poco, pero tiene tanto grado de compromiso o más que quienes la usamos. A aquellos que hablan de revolución, de acciones contundentes, decirles que quizás en España habrá que plantearse esas acciones, no todas pueden ser de carácter aterciopelado, ningún cambio social ha sido pacífico, pero eso requiere una gran y profunda reflexión, pues no todos estarían dispuesto a dar ese paso, y una vez dado no hay vuelta atrás, nunca la vida de una persona que esté dispuesta a dar ese paso será igual. Una revolución no se crea de la nada, ni crece en los árboles, requiere una infraestructura muy grande, mucha organización y saber muy bien hacia dónde ir…

No todo va a ser cultura, leer, documentales, conciertos refinados y menos refinados, etc. lo importante es hallar el equilibrio, qué bueno es a veces decir tontadas hasta reventar de la risa, caer en la frivolidad, ser un poco infantil o ver un partido de fútbol “Lo cortés no quita lo valiente”

Un país se moviliza por un partido de fútbol y no es capaz de movilizarse por los recortes en Sanidad, Educación, Reforma Laboral, y todos los que se nos vienen encima, pues sí, estamos en España, y así somos. Nada nuevo bajo el sol, así ha sido y así será, y lo mismo ha ido ocurriendo a través de la historia. Pero por ello ¿vamos a rasgarnos las vestiduras? No deberíamos. Hay que entrar en el interior de las personas y buscar con paciencia ese rincón de conciencia, pero desde el respeto. No olvidemos que cada persona somos un mundo que llevamos a cuestas muchos miedos, traumas, inseguridades, timideces, falta de comprensión, etc. sin olvidar que hay casos perdidos y de nada vale golpear la cabeza contra una piedra de insolidaridad. Busquemos con paciencia, sin acritud, a aquellos que realmente valen la pena, que son muchos; lo que pasa que nuestra visión espacio-temporal es muy distinta a la de ellos, calma, paciencia y ánimos para continuar sembrando en el camino de la vida.

Sé lo que yo puedo, pero no lo que pueden los demás. El camino es muy largo, ya nos iremos encontrando, unos hemos empezado a caminar antes, otros lo harán más tarde, pero lo harán. Mientras tanto seamos cordiales. Una palabra agradecida y amable, abre mil puertas, una mala palabra crea abismos de distancia y se queda en los pliegues del alma. Soy tan pequeño que a veces ni me encuentro, ni sé muchas cosas, pero tengo esperanza en la raza humana, en mis semejantes, sin caer en ingenuidades, pues hay mucho cabrón suelto e hijo de mil putos, pero el porcentaje es muy pequeño, y eso lo olvidamos muchas veces.

No se arregla España tomándose una caña, anda que no lo he gritado veces, ni tampoco viendo un partido de fútbol, pues no, pero quién es quién para decirle a los demás lo que tienen que hacer. Cada cual arregla el mundo a su manera, y todos tenemos diversas maneras de hacerlo, bueno sería que concordáramos la gran mayoría en la misma, pero eso es como buscar una aguja en un pajar. Claro que el pajar cada vez es más pequeño y la aguja más grande.

Hoy me voy con los amigos a ver la roja, ya digo, no me gusta el fútbol como espectáculo, ni todo lo que hay montado a su alrededor, y tampoco me importa si gana o no gana la selección, pero respeto mucho a mis amigos, y lo voy a pasar genial. Tampoco me gusta que le llamen la roja, el rojo es el color del obrero, de la sangre derramada en la lucha por los derechos obtenidos. Y estos jugadores no son obreros, son millonarios sin conciencia, pues publicitan a los especuladores y ladrones, pero el mundo no es perfecto ni lo será nunca. La bandera española debería ser Roja y Negra, y abrir de una vez la jaula para que el águila pueda volar libremente. Somos muchas veces nosotros mismos parte del problema y no de la solución. Deberíamos reflexionar sobre ello.

Sé que habré molestado a algunas personas, pero no puedo dejar de decir lo que pienso, no tengo que disimular ni callar aquello que me está pidiendo convertirse en palabras. Si alguien se siente ofendido lo siento, pero no me voy a pasarme la vida pidiendo disculpas por lo que pienso.

Marcial Cortegoso