Reflexiones, John Raston y la Globalización. Por José Cerdeira Soto

Posted on 25 octubre, 2012 por

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La Globalización, ¡la dichosa Globalización! Nos está demostrando con creces y en nuestra propia carne su malignidad, su odiosa ideologización, con su eje fundamental -la economía por la economía- derivando, llevándonos al consumo por el consumo. Consumo que, a fuerza de practicarlo, se vuelve en un consumismo compulsivo, patológico. Esa patología consumista es “el clímax óptimo” perseguido por la economía actual de mercado, para así conseguir su “óptima producción”.

Somos carne de cañón, la materia prima necesaria para que la Globalización y su economía de mercado especulativa obtengan los frutos programados. El mercado necesita que seamos materia prima patológica, adicta, que consuma en virtual y en real a lo largo del planeta sin ton ni son, que consuma alcohol y otras drogas químicas y no tan químicas, gastronómicas, “las drogas” de las prisas, las del hacer por hacer, compulsivas, irrefrenables, de una forma continua, regular, “y así entrar en la cadena adictiva” y no ocasionar cortacircuitos en el consumo, ¡siempre la regularidad! La máxima de la inmejorable producción…

El mercado necesita una sociedad enferma, una sociedad adicta a todo, al juego, al trabajo patológico, al ir sin rumbo de un sitio a otro, sin parase a “ver” lo que se visita. Porque hay que visitar en un día muchísimas cosas… Y durante el año otros países, otros continentes, si no no funciona la “cadena” de los mercados. Ya el mismo mercado nos ofrece “el engaño móvil fotográfico” para que “disparemos” y nos enteremos después de lo que hemos visto. ¿Qué es eso de pararse, observar y pensar? Nosotros no tenemos derecho a “ser” , ¡nosotros no “somos” ni falta que hace!, ¡a quien se le ocurre…!

¿Democracia? Por supuesto, faltaría más… El mercado nos “deleita, nos consiente un bipartidismo civilizador” en la mayoría de los países con dos grandes “rivales” que se relevan cada cierto tiempo, al mismo que van enredándose y participando en el andamiaje del sistema de mercado, “acomodándose y comiendo de su miel consumista”, siendo freno para que no levantemos la cabeza, una cabeza ciudadana con criterio propio o que intenta tenerlo. Esto hay que impedirlo, ¿y qué mejor juego que el “democrático”, el que nos entretiene, engaña y nos hace conformistas ante lo que pueda venir, el que nos hace aceptar lo que es de por sí inaceptable?

Leo en www.eldiario.es una entrevista realizada a John Raston Saul, novelista, ensayista, profeta ideológico, autor de novelas y ensayos de visita en Barcelona, para presentar su ultima obra: “El Colapso de la Globalización y la Reinvención del Mundo”. En respuestas al periodista entrevistador, matiza:

¿La Globalización fue una opción deliberada?
Sí, y de repente, todo, de forma lenta pero constante, desde el lenguaje institucional al sistema educativo pasando por la forma de gestionar las cosas, todo debía satisfacer a la economía. Y eso socava la idea misma de democracia, de ciudadanía, de pertenencia a los partidos políticos, la idea de que la política tiene una razón propia de existir, de que la cultura tiene un propósito.
Y eso explica la actual crisis…
La Globalización se hunde, pero no ahora, lo lleva haciendo desde el principio porque fue una idea equivocada. Por eso vuelven ahora los nacionalismos, que pueden ser positivos o negativos. Por eso el racismo vuelve a estar presente en la política, en el lenguaje de determinados partidos políticos. Todo eso es el resultado de tres décadas de hacer girar el mundo a través del criterio económico, de considerar a la gente consumidores y no ciudadanos.
¿Qué viene después de la Globalización?
Pues todas las iniciativas nacidas de la inmigración, del mestizaje, de la cultura, de la descentralización, van a contribuir. La cultura ha jugado un rol importante como reacción a la Globalización. La gente ha creado un inconsciente colectivo, ha reaccionado a la economía y las tecnocracias fortaleciendo las redes locales y culturales. Y toda la energía que la gente antes canalizaba en los lobbys y las ong, que eran trampas de los globalistas, toda esa energía se puede canalizar ahora en la política y ayudar a cambiar muchas cosas. Y estamos hablando de millones de personas con energía.
Puedes leer la entrevista completa aquí.

John Raston parece pecar quizá de optimismo respecto de la alternativa a la Globalización: la reacción social, cultural e intelectual en la calle, en la red y en todo el tejido social actual.

Ojalá sea cierto que hayamos creado un inconsciente colectivo fuerte. Ojalá las redes tengan esa eficacia que se necesita para doblegar este sistema inhumano que nos atenaza y que nos impide desarrollarnos como personas con criterio, con humanismo, con activismo intelectual y cultural, solidaridad e igualdad. ¡Ojalá! Nos hace falta mucha organización de simbiosis en todos los puntos del planeta; quizá las Redes puedan ser la plataforma adecuada para la coordinación; no es fácil, pero hay que intentarlo. Si no, seguiremos siendo escoria consumista a los pies de los mercados ultraneoliberales. Y la cohesión social, la igualdad y la solidaridad brillarán por su ausencia.

José Cerdeira Soto