Holocausto Palestino. Por Xoán Leiro

Posted on 23 noviembre, 2012 por

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La memoria flaquea cuando el dinero o las ansias imperialistas entran en el Terreno de Juego. La memoria siempre pierde el partido. Por ello se olvidan los judíos de su pasado cercano en el que desfilaban macilentos y esmirriados por las calles de Mauthausen, Chelmo o Auschwitz. Se olvidan de que fueron  carbonizados en crematorios diseñados ex profeso por el III Reich;  de que algunos tuvieron su fin en una producción de jabón, llevada a cabo por el científico Rudolf Spanner;  de que los gasearon cual si fuesen carne de pesticida, o de que fueron perseguidos y expulsados por Europa adelante durante siglos. La memoria es lo que tiene, es delicadamente frágil. O como diría Stvenson, es magnífica para olvidar.

Esta estentórea amnesia de Israel está demostrando, una vez más, que es un estado criminal. Es colonialista y lo único que pretenden es aniquilar al pueblo palestino. Palestina es un nuevo fracaso de las democracias inertes en las que vivimos. Es una bofetada más del egoísmo humano. Es un espejo roto en mil pedazos, bañado por lágrimas infantiles, cubierno de llantos inocentes. Palestina es el dolor de la existencia, el campo de las espigas sin grano, del río que no lleva agua, del mar que no tiene peces. Palestina es un corazón disecado que nunca dejaron latir.

La violencia en la franja de Gaza nunca ha cesado. Las incursiones y vejaciones del ejército israelí son frecuentes, también en tiempos de “tregua”. Tampoco en Cisjordania. Allí se encuentra el verdadero”Muro de las Lamentaciones”, y no el que rodea el Monte Moriá. En 2002 cuando Israel comienza a construir esta infamia (con el silencio de EEUU y la UE, mientras el Tribunal de Justicia Internacional lo declara ilegal) se empezaron a demoler viviendas, a arrasar campos agrícolas, olivos; y según Amnistía Internacional se condena a 500.000 de palestinos a vivir dentro de una franja de un kilómetro desde el muro. Con 550 controles militares, Israel pisotea día a día la identidad de 2.000.000 de palestinos.

Este conflicto lo vuelve a desatar Israel. Como siempre, matando a un gran líder.

Si bien es cierto que Hamas ha lanzado cohetes rudimentarios contra territorio israelí antes de asesinar al jefe militar, Ahmed Jabari, lo cierto es que la ofensiva israelí, como siempre, es desproporcionada. Es como si España bombardease el País Vasco porque ETA pone un coche bomba en el centro de Madrid. No es justificable. Y sin embargo cuando Israel es “agredido”, EEUU y la UE le reconocen su “legítimo derecho a defenderse”.

Amparado en ese “legítimo derecho de defensa”, Israel pone en marcha su maquinaria propagandística. El mensaje judío empieza siempre por nominar a sus acciones militares con una frase evocadora, deífica, bíblica. Así denominan a esta operación “Columna de Nube”, en referencia a la gran nube que guió a los Hijos de Israel al salir de Egipto, pasaje descrito en el libro del Éxodo, 13:21-22.  “Yahveh iba delante de ellos, de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarlos, a fin de que anduvieran de día y de noche.  Nunca se apartó del pueblo la columna de nube durante el día, ni la columna de fuego durante la noche.”

Israel es un experto en maquillar y endulzar cualquier ataque aéreo o terrestre contra el pueblo palestino, hasta el punto de presentar a un negociador y colaborador del régimen israelí como un terrorista. Y es que Ahmed Jabari, jefe militar de Hamas es presentado en los medios como el responsable de todos los ataques contra Israel, cuando nada hay más lejos de la realidad, según el propio periódico israelí Haaretz quien publica que “Ahmed Jabari era el responsable del mantenimiento de la seguridad de Israel en la Franja de Gaza(…) Israel exigió a Hamas que garantizara la tregua en el sur y la hiciera cumplir a las numerosas organizaciones armadas de la Franja de Gaza. El hombre a quien se confió esa tarea fue Ahmed Jabari”. (“Israel killed its subcontractor in Gaza”, Haaretz, 14 de noviembre de 2012).

Pero esto no lo encontraremos en nuestros grandes medios, que al fin y al cabo son los mismos que están dirigidos en última instancia por los poderes fácticos que nutren a Israel de financiación y armamento para hacer de Oriente Próximo una bomba de relojería. Recuerde el lector que a los mercados no les gusta eso de que la “verdad nos hará libres”.

Los datos que siguen están proporcionados por la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de los Asuntos Humanitarios en los Territorios Palestinos (OCHAoPt), en un documento de junio de 2012 titulado “Five Years of Blockade : The Humanitarian Situation in the Gaza Strip” .

– Gaza es un campo de refugiados cuya densidad de población es de las más alta del mundo. En un territorio de 360 kilómetros cuadrados viven más de 1,5 millones de habitantes, o lo que es lo mismo, 4.500 personas por kilómetro cuadrado. Allí, además, vive un 50% de población menor de edad.

– En junio de 2007  el gobierno israelí decidió intensificar el bloqueo de la Franja de Gaza, que ya estaba severamente “controlada”.

– El 34% de la población está en el paro.

– El 80% de la población depende de ayuda alimentaria.

– En 2011 salía de Gaza un camión al día con productos para la exportación, menos del 3% que en 2005.

– El 35% de las tierras cultivables y el 85% de las aguas para la pesca son parcial o totalmente inaccesibles para la población de Gaza a causa de las restricciones impuestas por Israel.

– El 85% de las escuelas deben funcionar con “doble turno”, uno por la mañana y otro por la tarde, debido a la sobrepoblación.

Con estas cifras podemos darnos cuenta de que Palestina ni tiene Autoridad Nacional ni tampoco es un Estado. No tiene nada. Nos damos cuenta de que la Comunidad Internacional, especialmente Europa y EEUU, hacen caso omiso de los atentados que Israel perpetra en territorio palestino, e incluso podríamos decir que Palestina es en verdad un campo de concentración donde los israelíes tiene a toda la población totalmente vigilada.

Teniendo en cuenta que Israel llama a 30.000 reservistas para una posible incursión terrestre con el objetivo de erradicar a Hamas (lo que sería sin duda mucho más cruel y terrorífico para los civiles que en la Operación Plomo Fundido, 2008-2009), tiene cazas F-16, aviones espía y un abanico inmenso de armas mortales, estamos obligados a decir que lo que Israel lleva décadas haciendo con la población de Gaza es un genocidio, consentido y aplaudido por los flamantes Premios Nobel de la Paz, la UE y Barack Obama.

Palestina no tiene ejército y esas milicias a las que Israel, EEUU y la UE llaman “terroristas” no cuentan con más tecnología que un mortero y unos cohetes sin precisión.

La información que nos llega está sesgada, manipulada y cargada de propaganda sionista. Los miembros del Gobierno israelí son asesinos. Europa y EEUU son asesinos. Ellos permiten esta barbarie. Les gusta la sangre. Los llantos. Les gusta el sufrimiento. Les gusta que no haya escuelas, ni hospitales. Les gusta la desesperación. Les gusta ese sabroso aroma de guerra. Ese repugnante y apestoso aroma de guerra. Les gusta la pobreza. Les gusta ser los fuertes y los ricos. Les gusta ver esas imágenes de niños asesinados cruelmente por modernas tropas israelíes, eso sí, desde una pantalla de plasma última generación con un buen Bourbon y un puro de la Habana. Porque, si no es así, ¿por qué lo consienten?. Lo mismo podríamos preguntarnos del porqué de la situación asfixiante que viven los países del sur de Europa…

Así son los jefes del mundo. Esos que algunos creen que nos cuidan, que les importamos. Esos que nos están quitando la piel a tiras. Esos que no le dejan disfrutar a una madre de los besos que ha de dar a su hijo, tras dejarlo en su escuela, antes de ir a trabajar. Como hacemos nosotros, cada mañana, esperando que cuatro enfermos psicópatas genocidas nos solucionen esta crisis. Esperamos, esperamos, esperamos… mientras ellos se mueren, caen en el olvido, se extinguen.

El mundo es injusto. Pero sobre todo porque lo permitimos.

Xoán Leiro