La mentira, España. Por Xoán Leiro

Posted on 21 enero, 2013 por

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La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano”. Estas palabras pertenecen a Friedrich Nietzsche, uno de los filósofos que más criticó el engaño al que nos vemos sometidos los humanos desde tiempos inmemoriales. Bien sea porque creemos en falsos preceptos o porque traicionamos nuestra razón y entregamos nuestra voluntad a las emociones funambulescas. Sea como fuere, lo cierto es que ellos nos engañan porque primero nos engañamos a nosotros mismos.

En España es común negar la realidad aun cuando esta te abofetea día tras día. Somos una nación construida desde la mentira y sobre un fango disfrazado de tierra fértil. Nos mentimos cuando dijimos que vivimos en un Estado soberano. Cuando dijimos que todos somos iguales ante la ley. Cuando afirmamos que vivimos en un páis con igualdad de oportunidades. Cuando nos jactábamos de nuestra democracia “ejemplar”. Cuando nuestros gobernantes defendían a ultranza que existía separación de poderes. Cuando nos decían que sólo prospera un único modelo socioeconómico, su modelo. Cuando les dimos la autoridad sin exigirles nuestro respeto.  Nosotros, nos lo creíamos.

Hubo un tiempo en el que pensamos que España era un dechado de virtudes, y ahora nos damos cuenta de que estamos a la cola del progreso y a la cabeza de la mediocridad. Y a esta situación llegamos entre todos. Nosotros somos quienes votamos, o no votamos, quienes nos manifestamos o no nos manifestamos. Quienes decíamos aquello de ” a mí la política me la pela”, o mejor aún “España es el país donde mejor se vive de todo el mundo”. ¡Qué se lo pregunten a esa chica a la que le piden 2 años de cárcel por comprarse pañales y comida con una tarjeta de crédito encontrada en la calle, o a David Reboredo, condenado a 7 años de cárcel por venden menos de 0,4 gramos de heroína cuando era toxicómano!. Es nuestra Justicia, la Justicia mediocre.

No me propongo aquí cargar despiadamente contra nuestro país y nuestra sociedad, porque es muy fácil hoy enarbolar la bandera del hundimiento. Mi propósito es preguntar en qué nos hemos convertido para permitir sin apenas resistencia social que todo nuestro Estado del Bienestar se derrumbe por la gestión política más ruinosa de nuestra breve historia democrática. ¿Qué está siendo de nuestros jóvenes, el motor más importante de una sociedad?. Ubi sunt?.

¿Qué va a ser de nuestros pensionistas?. ¿Y de nuestros médicos y profesores?. ¿De nuestra Justicia?. ¿Qué está siendo de nosotros, ciudadanos sin capacidad de reacción más allá de 3 me gusta y un par de tweets?. Quo vadis, España?.

Vivimos engañados. Somos un teatro sin actores. Un arco iris en medio de un mundo sin sueños. El espejismo de la prosperidad. Ya no soñamos. No nos reímos. No caminamos juntos.
Cada 4 años acudimos cual ovejas a votar a unos mangantes, estafadores, malversadores, inmovilistas, incautos e incapacitados políticos cuya máxima es destruir al enemigo con la sinrazón del “y tú más”. Sin propuestas y sin cumplimiento del programa. Sin ambición y sin ilusión, más allá de llevarse a Suiza lo que es de todos.

Estamos enfermos y ahora nos estamos viendo en el espejo. Bárcenas es el vecino del 1º que nunca paga a Hacienda. Es el colega de la infancia que tiene a sus empleados sin contrato. Es ese vecino que monta una nave sin permiso legal. Es el modelo que hemos creado entre todos, por acción u omisión. Pero entre todos.

El sistema se desmorona, el árbol está podrido y la masa está a un palmo de agitarse. Y nada es casual. Es el fruto pestilente de un engaño masivo que ha llegado a las más altas y mas bajas esferas.  Pocos alertaban hace una década de que quien nos gobernase acabaría haciéndolo en contra del bien común. Porque todo tiene fecha de caducidad. Este sistema también.

Sin cambio de rumbo ni búsqueda de nuevos paradigmas, el final se torna agónico y desquiciante. La fase moribunda del bipartidismo neoliberal sólo puede alimentar la avaricia de unos pocos mientras otros muchos se quedan sin lo más básico. Sin una casa, sin un trabajo, sin Urgencias sanitarias, sin posibilidad de recurrir una multa, sin Educación, sin futuro.

Vivimos en un engaño construido por unos pocos y aceptado por todos. Nos engañaron con los maravillosos años del “España va bien”. Nos engañaron con la Champions League de la Economía. Nos engañaron e insultaron con las promesas electorales. Nos vendieron a la banca. Nos convirtieron en sus esclavos.

Sólo un país enfermo y alienado consiente que le roben lo que es suyo. Porque no es de ellos, es nuestro. La Hacienda la construimos con nuestro trabajo. La libertad y la democracia con miles de muertos. Llegó el momento.

Quo vadis, España?.

Xoán Leiro