“Siendo en mudar formas más pronto que el camaleón”

Posted on 18 enero, 2012 por

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Cuenta Plutarco sobre Alcibíades, el gran general ateniense, que en cierta ocasión “renunciando del todo a su patria, escribió a Esparta”, enemiga acérrima, pues en esos momentos estaba en guerra con Atenas. Los espartanos lo rebieron bien, “recibido benignamente” dice el autor citado. Enseguida se puso Alcibíades manos a la obra para aupar militarmente a Esparta (el general estaba siendo objeto de juicio en Atenas) haciendo amurallar Decelea, “que fue lo que más perjudicó y contribuyó a la ruina de Atenas”. Sigue Plutarco diciendo de Alcibíades que “entre las muchas habilidades que tenía era como única… la de asemejarse o identificarse en sus afectos con toda especie de instituciones y costumbres, siendo en mudar formas más pronto que el camaleón…: así, en Esparta, era dado a los ejercicios del gimnasio, sobrio y severo; en la Jonia voluptuoso, jovial y sosegado; en la Tracia bebedor y buen jinete; y al lado del sátrapa Tisafermes excedía su lujo y opulencia a la pompa persa”.

Algunos en la actualidad (y en todo momento: no nos engañemos) tienen buen parecido con ese camaleónico atributo de Alcibíades. El actual ministro de Justicia, que fue antaño Secretario de su partido con un tal Hernández Mancha, no tuvo inconveniente en traicionarlo cuando vió que los vientos corrían en otra dirección. Le salió bien y prosperó; luego se cobijó bajo el ala de un Presidente de gobierno al que no nombro por considerarlo innombrable, pero el que ahora es ministro de Justicia no dijo ni “mu” cuando el innombrable metió a España en una guerra ilegal e injusta, con el único objetivo de prosperar personalmente. El ministro se prodigó en elogios, siempre que fue necesario a sus ambiciones al recientemente fallecido prócer de la derecha española, y ahora ha dicho que él no sería nada sin dicho prócer, haciendo que no sabe que este fue colaborador estrechísimo de la dictadura franquista durante venticinco años. El ministro de Justicia no debe de saber que aquel régimen oprobioso fue antijurídico, no respetó los derechos humanos… pero si lo sabe poco le importa; a él le interesa más aventajar en “camaloneo” al viejo Alcibíades.

L. de Guereñu Polán.
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